¡Gané los pronósticos!

Pero resulta que esta semana recibí un correo de nuestro Editor General en Medio Tiempo Walter González felicitándome por haber acertado en mis pronósticos realizados al inicio de la última campaña.

La verdad, ya ni me acordaba. Pero resulta que esta semana recibí un correo de nuestro Editor General en Medio Tiempo, Walter González, felicitándome por haber acertado en mis pronósticos realizados al inicio de la última campaña. Y es que “según yo” hace cinco meses vaticiné en esta encuesta que Pumas sería Campeón, que la Final sería contra Pachuca, que la UNAM tendría la defensa menos goleada, que Héctor Mancilla del Toluca repetiría como goleador y que el América sería una decepción en el torneo (todo verificable en el Blog de Desde la Redacción de nuestra propia página) fallando sólo en rubros como descenso, equipo más goleador y algún otro. Por supuesto que de inmediato agradecí la felicitación por este “churro” y logré que como pretexto para “celebrarlo” muy pronto me reuniré a comer con amigos a quienes sigo agradeciendo la invitación hecha hace cuatro años para colaborar en esta exitosa empresa en la cual estoy feliz. Pero también comencé a reflexionar sobre mi suerte no capitalizada en estos juegos. El año anterior por ejemplo también gané el primer lugar en los pronósticos semanales acumulados de cada jornada luego de un cierre muy parejo con Alfredo Domínguez Muro (que también me prometió otra comida) y tampoco se me olvida que en la última Eurocopa acerté con España una encuesta previa que se hizo en el programa Super Estadio de televisión además de haber ganado a mi cuate el “Sopitas” otra apuesta personal en un Pumas-Santos... ¿y entonces por qué soy tan pobre? Contra lo que muchos pudieran pensar, jamás me he ganado un premio de nada, ni rifa, ni sorteo, ni “catafixia” de Chabelo y mucho menos “melates” o “progoles”. De repente apuestas de 500 pesos o una playera con algún colega (saludos a mi cliente Eduardo Trelles) y alguna vez gracias a la Final de Pachuca contra América también “despeluqué” a dos o tres amigos, pero paren de contar. Lo más curioso es que mi papá era un apostador empedernido. Podíamos los Moreno ajustarnos en el presupuesto para el fin de semana, pero sus quinielas, melates y una que otra carrera “estelar” del Hipódromo no podían fallar nunca. Cada domingo era un espectáculo verlo sufrir con los resultados, las combinaciones, la suma de aciertos que llevaba, la cara que ponía cuando una “chica” se consumaba y el clásico resultado que echaba todo para abajo. Sobra decirles que en el promedio de lo invertido y ganado no hubo proporción, pues aunque tampoco jugaba fortunas supongo que en un acumulado el juego le quedó debiendo. Pero no se me olvida que dos o tres años antes de morir algún día me habló feliz para decirme que se había ganado 300 mil pesos en uno de tantos juegos. Y durante varios días (meses o años) presumió su hazaña justificando ante quienes muchas veces le decíamos que “tiraba el dinero” refiriéndose a aquella apuesta que sólo le había costado 200. Para bien o para mal, no lo heredé. Las veces (exageradamente pocas) que le he metido dinero a una apuesta formal, pierdo, de la “lotería nacional” ni hablamos, a las famosas “maquinitas” de casino no les entiendo absolutamente nada y mis escasas experiencias exitosas se reducen a “volados” con el bolero, el lava coches o mis compañeros de cabina para ver quién paga los refrescos. Pero debo decir que en esta última semana mi vida ha dado un giro. Luego de que en Medio Tiempo me han hecho sentir un experto en estos menesteres estoy dispuesto a jugarme una “lanita” al arranque del próximo torneo. Está comprobado que como la Sección Amarilla “si funciono y funciono muy bien” sólo que para no perder, comenzaré proponiendo a mis jefes que mis vaticinios se escuchen a través de un teléfono 01 900 de manera que al menos cada “incauto” que confíe en mí me deje de entrada algún porcentaje para así al menos capitalizar mi “fama momentanea” como buen pronosticador. Y es que eso de hacer ricos a otros sin que yo me vea “salpicado” como autor intelectual de la sugerencia, me parece totalmente injusto.

Como probadita me despido con ésta... “la próxima Copa Confederaciones la gana Brasil”.

Blog de Desde la Redacción

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