Yo les dije... ¡Brasil!

Hace dos semanas lo escribí aquí. Justo en la columna en la que les comenté mi inesperada fortuna en los pronósticos.

Hace dos semanas lo escribí aquí. Justo en la columna en la que les comenté mi inesperada fortuna en los pronósticos. Y luego de que arrancó la Copa Confederaciones confieso que al ver las primeras actuaciones de España creí que la había "regado" y que la Furia me haría quedar mal. Pero el destino y yo seguimos de la mano, primero con Estados Unidos y su victoria ante los rojos y luego de la mano con Dani Alves (y su cabalístico 13 en la espalda) que entró de cambio que resolvió un partido complicado ante Sudáfrica parecen dar rumbo a mi presagio. Es cierto que falta que le ganen a los "gringos" pero sigo firme y si las apuestas corren a mi favor el domingo al fin capitalizaré económicamente mi buen tino. Decía Don Fernando Marcos cada vez que le preguntaban por un pronóstico porque prefería ser historiador que profeta, pero seguro que bajo esa premisa el gran maestro nunca supo lo rico que se siente cobrar un premio. Yo, atenido a lo que pueda este domingo hacer el "scratch" me juego hasta el "doble contra sencillo" (¡¡¡Uy, uy, uy con mis términos quinieleros!!!) a que no se produce otra "chica". Pero si no sucediera, debo decir que también me daría gusto, y les explico por qué. El futbol es un juego en el que efectivamente las trilladas frases de "no hay nada escrito", "son once contra once" y "no hay enemigo pequeño" sellan su vigencia todos los días. Estamos llenos de ejemplos en México y el mundo de equipos que estaban desahuciados y de pronto resurgieron para darle la vuelta a un marcador y eliminar al gran favorito. Por eso nos gusta, porque si ya supiéramos que la lógica siempre aplica la emoción se acabaría. Hace tres años San Luis Potosí se salvó del descenso y a las tres semanas ya estaba jugando una Final de liga ante Pachuca, hace un mes Indios eliminaba en su casa al poderoso Toluca y Puebla hacía lo mismo con los Rayados. Grecia les arrebató hace unos años una Eurocopa a los grandes favoritos y Croacia, Corea y Turquia se metieron a rondas finales de las últimas Copas del Mundo. ¡Que bueno que este deporte esté lleno de resultados inesperados! Y miren que yo digo que la palabra "sorpresa" ya no aplica pues tenemos mil ejemplos de que cualquiera le puede ganar a cualquiera y deberíamos estar preparados para asimilarlo como algo normal, pero… Si el diablo no mete la cola el domingo Brasil estará levantando un nuevo trofeo y desde ese momento yo comenzaré a pregonar que ya lo veo en la Final del próximo Mundial del 2010. ¿Contra quién?... eso me lo reservo para ver cómo llegan los demás a esta justa. Me laten Holanda, España, Argentina y algún otro que en 10 meses ya me atrevería a sugerir. Si me preguntan por México... llega a la Final de la Copa Oro en Estados Unidos, no sé ante quién y no sé si la gana. Y con esta columna doy por terminada mi faceta de Walter Mercado, guardo mi bola de cristal, caracoles y barajas y me dedicaré a disfrutar el futbol sin presiones ni reclamos. ¡Y venga Brasil, no me hagas quedar mal!

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