¿La pareja del futuro?

No se inquieten, nada tiene qué ver este título con temas sentimentales.

No se inquieten, nada tiene qué ver este título con temas sentimentales. Me refiero a la pareja de Gío y Vela que si continúa creciendo junta y se entienden como en el último partido ante Estados Unidos, pudiera hacer época. Y aquí cabe darle reconocimiento a Sven-Göran Eriksson que mil veces se llevó tremendas críticas por insistir en ponerlos juntos y de inicio aún cuando era obvio que no pasaban por su mejor momento... ¿pero en aquella Selección, quien sí? El domingo pasado Giovani jugó enorme, mostró que ha crecido, que ha madurado, que asume su responsabilidad como conductor de los avances y no le huye al compromiso. Y Carlos no se quedó atrás, entró al segundo tiempo para “romperla” y desequilibrar a una defensa “gringa” que ya no sentía lo duro si no lo tupido. Tomaba el balón, encaraba, se atrevía, la pedía, intentaba cosas y además… ¡le salían! Siendo más viejo que muchos de mis lectores, a mi mente vino una joven pareja que a mediados de los setentas llegó después de un proceso olímpico y de pronto se perfiló como la mancuerna goleadora que tanto esperábamos en aquel entonces. Se trataba del “Tanquecito” Víctor Rangel y el “Niño de Oro”, Hugo Sánchez. Ambos se lucieron en las eliminatorias rumbo a Argentina 1978. Hicieron una mancuerna impresionante cuando en el Estadio Azteca la Selección se impuso a los haitianos con un lleno impresionante aplaudiendo a rabiar a este par de jóvenes que cada vez que tocaban el balón ponían de pie a los aficionados que ilusionados los imaginaban como una pareja “de ensueño”. Con el tiempo uno se fue para arriba y el otro se fue apagando. La ilusión de verlos juntos durante muchos años se esfumó al poco tiempo y luego del desastroso Mundial en tierras argentinas, prácticamente no volvieron a jugar juntos. Y miren ustedes que debido a tantos años en la Selección amateur, juvenil y después olímpica, Hugo y Víctor se entendían con los ojos cerrados, se conectaban, sabían lo que el otro pensaba, intuían movimientos y los goles caían de uno o del otro, pero siempre funcionaban. Hasta que un día… ya no. Ojalá que esta nueva mancuerna de Giovani y Carlos Vela tenga un mejor futuro. Compañeros de aquella Selección Sub-17 Campeona del Mundo con Chucho Ramírez, los dos decidieron que sus carreras se desarrollarían en Europa y hasta la fecha allá han crecido, allá viven y allá quieren seguir. Solo la Selección los puede unir de vez en vez. Y si se vale soñar, me encantaría que lo que vimos en el último juego ante los “gringos” sea presagio de una mancuerna con futuro que no se pierda como esa que tan poco tiempo duro junta en el profesionalismo hace tres décadas. La verdad, me encantaría por unos minutos meterme a una página del futuro y saber qué fue de Gio y Carlos en los mundiales 2010, 2014, 2018 y ¿porqué no… hasta el 2022?

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