'Clasiquitis aguda'

Prometo que es la última vez que lo aclaro. Y es que cada ocasión que juegan América y Cruz Azul...

Prometo que es la última vez que lo aclaro.   Y es que cada ocasión que juegan América y Cruz Azul la etiqueta de “Clásico Joven” fabricada hace 30 años, cuando apenas habían jugado una Final y evidentemente era prematuro llamarle así, me envuelvo en discusiones en las que ni yo termino convenciendo a los que le llaman “Clásico” al partido, ni a mi me convencen de lo contrario.

Mi asunto no pasa por menospreciar el duelo ni por quitarle importancia o ignorar la emoción que producen estos choques, ni puedo dejar de reconocer las multitudes que arrastran y el poder de convocatoria que obviamente se refleja casi siempre con reventa previa y llenos espectaculares. Obvio es que es un partido muy esperado.

Mi tema es el uso indiscriminado de la palabra “Clásico”.

Los “clásicos” son “clásicos” y para mi el hecho de llamarle joven, viejo, del orgullo, etc... es mero asunto de marcadotecnia y sólo me recuerda las funciones organizadas por Don King en donde bautizaba como “combate del siglo” a tres peleas por año.

El choteo del término “clásico” provocó por ejemplo que hasta hace unos Torneos (cuando Atlante y Necaxa aún eran inquilinos del DF) se le llamaba “Clásico Capitalino” a cualquier combinación que involucrara a América, Pumas, Cruz Azul y los dos hoy provincianos, dando como resultado que teníamos mas de 10 clásicos chilangos.

No se diga las combinaciones del Bajío entre León, Irapuato, Celaya y Curtidores o los “clásicos estudiantiles” entre Pumas y UdeG, Tecos, Universitario de Nuevo León y la U de Tamaulipas.

Agreguen los “clásicos” cerveceros, de televisoras, cementeros, hidalguenses, mexiquenses y todas aquellas relaciones de cierto parecido geográfico, empresarial o hasta de apodos que provocaban un nuevo bautizo.

Tener en un Torneo casi 50 clásicos me llego a molestar.

Y es que para mi verdaderos “clásicos” son aquellos cuyo antagonismo no tiene comparación con ningún otro y no puede haber “clasicotes”, “clasiquitos” y “clasicazos”.

América tiene un solo rival verdaderamente antagónico que se llama Chivas y debido al arrastre nacional de los equipos es evidente que su “Clásico de Clásicos” no se discute.

Localmente Monterrey se divide entre Tigres” y Rayados y esa verdadera guerra civil no tiene comparación igual que incluso acepto que Chivas y Atlas han logrado que en Guadalajara durante casi 100 años los aficionados establezcan rivalidades y preferencias antagónicas.

Pero aún siendo admirador de los Pumas no concibo que al choque entre la UNAM y el América ya también se le quiera decir “clásico” pues el único que tienen los universitarios es contra el Politécnico y si esta institución no cuenta con un representativo en el soccer no tiene porque inventarse uno en aras de buscarle un enemigo “antagónico”.

Ya es cuestión de cada quien llamarles como quiera y yo insisto que no me gusta perderme los choques entre Cruz Azul y América como el de este sábado, aún cuando lo único que no me gusta es el título con que lo envuelven.

Y como dijo Don Nacho Trelles en una “clásica” (esa si) frase para la historia. “¿Clásicos?…¡Nada mas conozco los cerillos!”.

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