Lo que usted no vio

Fue en el Mundial de México 86. Y así se llamó la sección del nuevo programa "Los Protagonistas" que consistía en seguir con una cámara todos los detalles y puntos finos que ocurrían en la cancha.

Fue en el Mundial de México 86. Y así se llamó la sección del nuevo programa “Los Protagonistas” que consistía en seguir con una cámara a nivel de cancha todos esos detalles y puntos finos que las tomas normales de una rutinaria transmisión no veían. En “lo que usted no vio” conocimos de cerca las fintas del “Abuelo” Cruz a los defensas de Bélgica, las risas del portero Jean Marie Pfaff, los reclamos de Hugo Sánchez al árbitro luego de recibir una flata, los festejos de Quirarte, las señales de Bora desde la banca, la reacción de los porteros luego de un gol, el calentamiento previo a un partido de Maradona, los nervios de Bilardo, etcétera. Hasta entonces no se hacían todas esas tomas y eran una gran novedad que el público agradeció pues al fin conocía parte de esa intimidad que se vive en una cancha. Hoy todo eso resulta de lo más normal y abundan cámaras colocadas en cada rincón del terreno  (incluyendo el interior de las porterías) que logran que absolutamente nada se escape de esos ojos que guardan y graban imágenes sin que nada se les esconda. Por eso los jugadores no pueden confiarse y decir que “nadie los está viendo”. El balón puede estar disputándose en el área contraria pero alguna cámara seguro capta el instante que ocurre al lado opuesto y cuidado con esos jalones entre defensas y delanteros pues aunque los ojos del Cuerpo Arbitral no lo noten hay un lente ( o muchos ) que ya lo registraron. Hoy la “víctima” se llama Aquivaldo Mosquera pero solo a él con todo y su calentura y enojo pues dice que primero fue agredido, se le ocurre suponer que nadie se daría cuenta del par de golpes que le tira a Romaro cuando todos sabemos que actualmente y parafraseando el viejo programa de Don Pedro Ferriz (estudioso de los ovnis) “un mundo nos vigila”. Y es que no hay transmisión de Primera División en México que no tenga por lo menos 10 cámaras para seguir el juego, además de otras 10 que llevan otros medios para sacar sus pequeños resúmenes, más las del club local, más las de aficionados con cámaras y pequeños teléfonos, más las de algunos patrocinadores, más las del estadio, más las de los fotógrafos y muchos otros ojos que aunque parezca que no, están pendientes y siguiendo cada detalle. Actualmente ningún jugador, técnico o árbitro puede suponer que cuando se juega un partido puede pasar inadvertido. Una cámara mostró hace unos años que Isaac Mizrahi sí le pegó a una autoridad a pesar de que él lo negaba, otra toma provocó la semana pasa un castigo al “Chaco” Giménez por una falta que no le cometieron y benefició a Pachuca con un penal, una cámara mostró el domingo que Torrado recogió la tarjeta roja que se le cayó en CU al árbitro Ricardo Arellano y vimos  cómo se la escondió para luego devolverla con una risa nerviosa y obviamente el tema de Aquivaldo Mosquera tampoco se escapó de quedar plasmado en una o varias cintas. Por eso también hace unos meses Darío Verón fue suspendido en plena Liguilla luego de propinar un golpe a Zamogilny aún cuando el árbitro central ni siquiera se enteró. Y es claro que entre más importante sea el juego más cámaras seguirán cada detalle del mismo. Hoy América, lejos de cuestionar a su propio futbolista, busca otros ejemplos de circunstancias iguales castigadas con menos dureza pero internamente supongo que existe molestia con quien fue contratado para ser solución y no problema. Y aunque tampoco es para crucificar al colombiano, queda claro que no puede decir que no lo hizo, que su acción se malinterpretó o que fue un invento de sus rivales. Ahí está y quedó grabado. Lo que usted no vio fue pues una sección pionera por sencilla que parezca hoy la idea de algo que incluso ya  tiene un valor importante para castigar a los infractores que antes se escondían en el anonimato o de plano mentían haciendose los ofendidos sin que nadie pudiera comprobares su culpa con una evidencia. Todo está grabado, lo bueno, lo malo, lo chusco, lo serio, lo curioso, las faltas, los buenos gestos, los ademanes… en resumen, cada movimiento y cada cosa que ocurre en ese rectángulo que antes guardaba secretos que solo algunos vivían y conocían. Por eso creo que los casos de Verón (contra Tecos)  y Mosquera (contra Monarcas) deben ser una llamada de atención para el resto de sus colegas que todavía suponen que su habilidad para pasar inadvertidos les permitirá hacer y deshacer en la cancha. De pronto la tecnología ha llegado al futbol creo yo que para ayudar. Y sin bien los primeros ejemplos localizados y exhibidos hoy se sentirán injustamente señalados pues antes que ellos cientos o miles han hecho lo mismo, les tocó ser los “casos modelo” que están sirviendo para ejemplificar lo que no se debe hacer en un terreno. Igual que escribí la semana pasada creo que si esta moda de apoyarse en las imágenes sigue, abundarán las sanciones y los agresores delatados por imágenes que “no mienten”. Por lo pronto en dos semanas de torneo ya tenemos un par de casos… ¿cuántos más se acumularán de aquí al final?

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