El tarot futbolero...

Los técnicos dependen de los resultados... pero también (y mucho) de la suerte.

Los técnicos dependen de los resultados... pero también (y mucho) de la suerte. Y para muestra bastan mil botones de combinaciones, resultados inesperados, situaciones que cambian todo en el último minuto, factores de clima, humores del jefe y no dudo que hasta alineación de ciertos planetas. Y no se burlen de mí ni quieran meter en esto a Mario Carrillo satanizado públicamente al saberse que tiene una asesora espiritual de cabecera. ¡Pero no me digan que el fin de semana no los pone a pensar que todos esos factores inciden en el futuro de estos hombres acostumbrados a depender si de su trabajo, jugadores, rivales, lesiones, el árbitro, la cancha, los directivos , pero también de “algo más”! En cuestión de días (y en ciertos casos de horas) individuos que estaban cerca de la guillotina se quedaron en su equipo, se llevan portadas, aparecen sonriendo y reciben “todo el apoyo de su Directiva”... ¿ o no mi estimado Paco Ramírez? Otros que aparentemente están muy firmes ya comienzan a escuchar pasos y dependen del fin de semana... ¿o no Sergio Bueno? Ni que decir de Chucho Ramírez en el América centro de mil críticas en los últimos meses y hoy es reconocido por la afición americanista después de cuatro triunfos consecutivos y el escandaloso marcador ante el Toluca. Por su parte Ricardo Ferretti no veía la suya hilvanando derrotas consecutivas y en una semana gana y golea en la CONCACAF, vence sin problemas a unos débiles Gallos y modifica por completo su entorno de trabajo y el ambiente de sus conferencias. Simultáneamente Carlos Reinoso deja los micrófonos y vuelve a la banca precisamente al darse esa coyuntura de ver como el Querétaro se desploma cuando apenas logró su ascenso en un movimiento que obviamente no estaba planeado. Mientras tanto a Héctor Eugui lo ratifican en Ciudad Juárez, a Enrique Meza le espera una semana tranquila en Cruz Azul luego de ganarle al líder y al “Chepo” de la Torre le notaremos ojeras después de la goleada pues seguramente estudiará mil veces el video del partido ante el América para corregir y por unos días dejará de escuchar aquello de que su equipo es el mejor, el que juega más bonito, el ejemplo, el que no falla, el que siempre esta bien, etc. Y es que cada semana los técnicos de la Primera División se la viven planeando “su” partido pero a final de cuentas no todo depende de ellos cuando llega la llamada “hora buena”. Su trabajo es admirable y nadie les quita ningún mérito al momento de definir su alineación, la estrategia, los movimientos de cada jugador, los cambios oportunos y mil puntos finos, pero los factores que se mueven durante 90 minutos no están en sus manos... Mucho menos lo que pasa “allá arriba” (y no precisamente en el cielo) sino en el palco de sus directivos con decisiones que muchas veces se toman en serio y bajo un profundo análisis y otras dependen sólo de la sugerencia del compadre o el humor del patrón que puede variar incluso de cómo anden las cosas con la “doña”. Y por cierto ¿cómo andarán las estrellas de Javier Aguirre para los próximos 10 días?

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