¿Cómo se llamó la obra?

Primer acto: La Federación Mexicana de Futbol contrata a Hugo Sánchez como técnico nacional, tiene un buen arranque, una destacada Copa América en Venezuela, pero luego de algunos malos resultados...

Primer acto: La Federación Mexicana de Futbol contrata a Hugo Sánchez como técnico nacional, tiene un buen arranque, una destacada Copa América en Venezuela, pero luego de algunos malos resultados, los dirigentes titubean ante la crítica y al no conseguir el boleto para los Juegos Olímpicos de Beijing prefieren cortar el proceso. Segundo acto: La misma Federación luego de darle un interinato a Chucho Ramírez comienza a buscar un personaje "mediatico" para que los patrocinadores y la afición no resientan la salida de Hugo y traen al sueco Sven-Göran Eriksson que acumula críticas, malos números y dejando una calificación muy comprometida también deciden hacerlo a un lado. Tercer acto: Esta golpeada Federación recurre a Javier Aguirre quien recién salió del Atlético de Madrid, es bien visto en nuestro medio, tiene experiencia mundialista y ya una vez salvó un barco casi hundido. ¿Cómo se llamó la obra?..."Cómo nos gusta sufrir… pero ya estamos acostumbrados". El caso es que ya se tiene el boleto y por enésima vez nuestros directivos (y en esta bolsa caben no sólo las cabezas visibles sino también todos los dueños de equipos y dirigentes con años en el medio) se han vuelto a dar cuenta que "el hilo negro" se descubrió hace muchos años y que para poner al frente de un proyecto nacional nuestro futbol no hace falta sólo una "corazonada" una nominación "natural" o un experimento de "globalización", sino ir a la segura. Y desde hoy, luego de haber sudado la gota gorda ya sería bueno que se sentarán a meditar sobre sus errores, lo difícil que a la postre resultaron estos tres años y desde ahora proyecten ¿que queremos de aquí en adelante más allá de Sudáfrica? No dejar al azar las cosa ni depender de los resultados en el Mundial para ver si Aguirre sigue o no, si se van por un sucesor "de moda" si van a volver a manosear nombres como se hizo antes elegir al mismo Hugo y tantas cosas que evidenciaron falta de control. El futbol mexicano y particularmente su noble (a veces hasta se pasa) afición, merecen ya un plan serio, con objetivos firmes y dejarnos de la "resultaditis" y opinión de dirigentes que opinan "como si supieran" al momento de entregar nuestro equipo nacional a quien les venden como "el nuevo mesías". Hoy, como todos, estoy muy contento porque México va al Mundial. Pero esta historia ya me la sé, la he vivido muchas veces y pasada la euforia vendrá la presión de hacer un buen papel, las falsas expectativas, las ilusiones para ver qué haremos en la justa y días después se empezará desde cero. ¿Por qué no modificar hábitos y por primera vez imaginar desde ahora lo que será nuestro equipo nacional en agosto del 2010 sin esperar si hubo o no "campanazo"? ¿Va a ser "Chepo" de la Torre el sucesor, seguirá Javier, asumirá Carrillo, vendrá un análisis o acaso todo depende de los resultados? Estoy enterado que Néstor de la Torre se ha puesto ha trabajar en ese asunto y sin conocer detalles del plan me parece que ya es algo distinto a lo habitual. Ojalá que los dueños (que son los que al final de cuentas dan el sí o no a los proyectos) no se vayan sólo con la euforia del último resultado, la fiesta, los planes de ganar dinero de aquí al Mundial y piensen en el futuro. La obra "Cómo nos gusta sufrir, pero ya estamos acostumbrados" ya tuvo la revelación de sus 100 representaciones. ¿Es un sueño guajiro imaginar que se comience a trabajar distinto?

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