Un partido con guión

Nadie puede cambiar el destino. Y si hace una semana la muerte sorpresiva de Toño de Nigris nos impactó a todos, podemos decir que lo sucedido días después pudo haber sido escrita por un guionista.

Nadie puede cambiar el destino.   Y si hace una semana la muerte sorpresiva de Antonio de Nigris nos impactó a todos, hoy podemos decir que lo sucedido días después del trágico episodio siguió una ruta que bien pudo haber sido escrita por un guionista.   Porque mas allá de los obstáculos administrativos que se presentaron al darse su fallecimiento en un país lejano y los reclamos de su hermano Alfonso hacia los federativos mexicanos por su aparente pasividad  (aunque cabe decir que no eran ellos la instancia adecuada para realizar trámites gubernamentales y oficiales), fue la propia afición la que se encargó de perpetuar el recuerdo para su querido goleador.

Pocas veces (y tal vez nunca) vi ese homenaje tan sencillo pero emotivo que se presentó en la cancha del Tecnológico antes del partido contra América.   Juego que por cierto no era cualquiera pues se trataba de los dos primeros equipos que Toño defendió en el Máximo Circuito y además en el marco de una Liguilla y por si fuera poco teniendo como escenario su casa en Monterrey.   La sinceridad con la que todos se prestaron a este acto levantando globos blancos, siguiendo atentamente, en silencio, con lágrimas en los ojos, observando un video con la vida del “Tano” en la pantalla gigante y finalmente soltando todos los globos al cielo para aplaudir con el corazón en la mano fue un momento emocionante y contagioso.   Todavía con la piel “chinita” el encuentro arrancó sin que los equipos pudieran concentrarse pues era indudable que la presencia de Toño rondaba por cada rincón.   Durante la semana también su hermano Aldo había tratado de controlar esas emociones y declaró que más que nunca debía jugar contra las Águilas pues de lo contrario, Toño vendría para regañarlo e incluso darle sus “coscorrones” y fue precisamente él quien se encargó de marcar el único gol del partido.   Un tanto que es hoy la diferencia en la serie y que de manera “predestinada” fue anotado por el personaje que tenía encima todas las miradas.   Porque habrá que reconocer que si algo queríamos era que fuera él quien descargara toda la tensión contenida y gritara con todas sus fuerzas en un homenaje a quien dijo “no le dedico nada mas esta anotación, sino toda mi vida”.   Y yo sé que muchos americanistas por primera ocasión se emocionaron a favor del rival con un gol que  significaba mucho más que eso en la tarde del “Tano”.   Fue el estallido de un homenaje, una dedicatoria y un recuerdo.   Porque si el mismo Antonio de Nigris hubiese podido planear su despedida hubiese sido así, con su familia en el Tec, en una Liguilla, con un juego significativo, triunfo de los Rayados y gol de su hermano.   Al día siguiente una misa, con las cenizas dando la vuelta al estadio, sus compañeros futbolistas, técnicos, amigos y otra vez la gran afición coreando su nombre… ¿Pudo haber pedido algo más?

Ni hablar, la vida de Toño se acabó, los homenajes y minutos de aplausos rubricaron una vertiginosa carrera y todo quedará ahora en un recuerdo eterno para el que como dijo Roberto Gómez Junco ha sido “el mejor delantero regio de la historia”… ¿Alguna objeción?

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