¡Bienvenida Valentina!

No tienes opción… ¡Eres Chiva! Y con apenas unas horas en este mundo permíteme decirte que muchas veces escucharás que como a Bibi Peluche te dirán… “¿Por qué no eres una niña normal?”.

No tienes opción… ¡Eres Chiva!

Y con apenas unas horas en este mundo permíteme decirte que muchas veces escucharás que como a Bibi Peluche te dirán… “¿Por qué no eres una niña normal?”.

Pero la verdad es que tu familia no es precisamente “una de tantas” sino una que normalmente está en el “ojo del huracán”.

De tu papá Jorge te cuento que es un hombre atrevido.

Muchos lo han llamado loco y otros visionario, algunos lo rodean para aplaudirle todo lo que haga pues saben que tiene mucho dinero y otros de plano se le van a la “yugular” pues su riqueza genera envidia.

Siendo ya millonario un día se le ocurrió entrarle al futbol profesional y se fue a lo grande queriendo comprar ni más ni menos que a las Chivas, el equipo más popular y querido de México… ¡Y lo logró!

Pero entonces su fama, hasta entonces sólo en el ámbito empresarial, se dimensionó a gran escala, su nombre acaparó titulares, su rostro se hizo más famoso que el de muchos jugadores y cada declaración que hacía o medida que tomaba era sujeta a la opinión pública. Y le llovieron críticas.

Llegó prometiendo mil cosas: “El mejor entrenador, el mejor equipo, el mejor estadio, el mejor club, las mejores canchas, el mejor uniforme, la mejor botana, la mejor mascota, etc.” y la prensa se dividió.

Algunos quisieron quedar bien con él y justificaban cada una de sus decisiones diciendo “…ya saben como es Jorge” y otros (entre ellos un tal Toño Moreno) le señalaban sus errores y se atrevían incluso a ironizar con su figura haciendo válido aquello de que “el que se ríe se lleva”.

¡Hubieras visto qué relajo armó tu papi con unos famosos desplegados!

Eran planas completas que antes o después de un partido pagaba en los periódicos para calentar los juegos o de plano burlarse de sus rivales. Llegaron las cosas a tal grado que un día sus colegas directivos le pidieron que dejara de meterlos.

Y luego le dio por anunciar proyectos, giras, expansiones y otras cosas mientras en su equipo la inestabilidad se convertía en el sello.

Los entrenadores duraban menos que el embarazo de tu mami Angélica. Y es más, en 9 meses llegó a tener hasta 4 técnicos y en cada conferencia nos decía… ”este si es el bueno” y al poco tiempo lo corría.

¿Pero qué crees? Tal vez haciendo válido aquello de que “echando a perder se aprende” llegó el momento en que dejó de aparecer en los medios con tanta frecuencia, delegó funciones, reconoció que la solución a sus problemas deportivos la tenía en su propia casa y fue definiendo y dándole fuerza a un Cuerpo Técnico coherente y efectivo.

Casi al mismo tiempo exportó a uno de los equipos más importantes del mundo a un muchacho que hoy es el ídolo de México, más tarde terminó un estadio precioso y lo inauguró de forma espectacular y en esos mismos días su equipo (hoy tuyo también), llegó a la Final del torneo más importante al que un cuadro mexicano puede aspirar.

Y en estos mismos días naciste tú.

De tu mamá… ¿Qué te cuento?

Tienes nueve meses acompañándola a juntas, presentaciones, firma de contratos, actos públicos, sociales y prácticamente nunca en su vida ha dejado de trabajar.

Tiene carácter y no es tampoco “una mamá normal” pues ya veras cuando te des cuenta cómo son las otras mamás de tus amiguitas en la escuela… no se parecen nada a la tuya.

En fin que bienvenida seas a este mundo… acostúmbrate pronto a la vida que te espera, aprende a decir “mamá”, “papá” y “Chivas” y luego te irá gustando el futbol, irás a tu estadio, convivirás con tus jugadores, harás muchos viajes… y algún día tal vez te toque a ti ser la que tome las decisiones.

Y un favor… en México se dice que cuando un bebé nace “trae torta bajo el brazo”, en tu caso urge que influyas en una remontada del Guadalajara el próximo miércoles en Brasil.

Ya veremos si el efecto funciona.

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