La Temporada 2025 de la NFL llegó a su fin con la dominante victoria de los Seattle Seahawks ante los New England Patriots (29-13) en el Super Bowl LX. Con ello, también aumentó la lista de jugadores mexicanos campeones del Super Bowl, esto gracias a la presencia de Elijah Arroyo y Julian Love.
De criarse en Cancún a ser campeón del Super Bowl
A pesar de haber nacido en Orlando, Florida, Arroyo tiene raíces mexicanas gracias a sus abuelos y su padre. Como si fuera poco, a los 7 años se mudó a Cancún, Quintana Roo, donde vivió durante 6 años y aprendió las bases del futbol americano en campos donde habían rocas, vidrios y perros callejeros.
Posteriormente, a los 13 años regresó a la Independence High School de Frisco, Texas y años más tarde, sus destacadas actuaciones en la Universidad de Miami le otorgaron ser elegido por los Seattle Seahawks en el Draft de 2025 con la selección 50 en la Segunda Ronda.
Tras haber concluido su temporada de novato con 15 recepciones para 179 yardas y 1 anotación, Arroyo ondeó la bandera mexicana después de ganar el Super Bowl: “Tener un apellido mexicano, poder representar a la gente de México, me hace sentir que represento algo más grande que yo. Es algo que me llena de orgullo”, declaró para los Seahawks.
El mexico-cubano que apareció en el Super Bowl
Hijo de una madre mexico-cubana y descendiente de un abuelo de Chihuahua, México y una abuela de La Havana, Cuba, Julian Love creció en un barrio hispano en la ciudad de Chicago, Illinois antes de formar parte de la Nazareth Academy en Grange Park.
Años más tarde, Love se comprometió a jugar con los Fighting Irish de la Universidad de Notre Dame. Tras 3 años de sublimes actuaciones, Love fue elegido por los New York Giants con la selección 108 en la Cuarta Ronda del Draft de la NFL 2019.
Tras 4 temporadas con el conjunto de la Gran Manzana, Julian Love firmó un contrato con los Seattle Seahawks. Ahora, en su tercera temporada con el equipo, Love no solo se afianzó como titular, sino que demostró su orgullo por ser mexicano-cubano en la semana previa al Super Bowl LX, mismo escenario donde le interceptó un pase a Drake Maye. Prácticamente sellando la victoria de Seattle.
