En el futbol actual, plagado de contratos millonarios y una dedicación exclusiva, suena a un chiste o una leyenda urbana. Imaginar a un capitán de la Selección Argentina, en plena Copa del Mundo, ausentándose de un partido crucial para presentar un examen en la universidad es simplemente inconcebible. Pero en el Mundial de Uruguay 1930, el primero de la historia, el futbol era otra cosa. Y Manuel "Nolo" Ferreira, un caballero del deporte y un estudiante ejemplar, protagonizó uno de los episodios más insólitos en la historia de los mundiales.
Argentina llegaba como una de las potencias a ese torneo. En su segundo partido de la fase de grupos, debía enfrentar a un aguerrido equipo de México. Pero para sorpresa de todos, su capitán, su "10" y cerebro del equipo, no apareció en la alineación. ¿La razón? Un compromiso ineludible a más de 200 kilómetros de distancia.
¿Quién era Manuel "Nolo" Ferreira?
Para entender la magnitud de la historia, hay que saber quién era el personaje. "Nolo" Ferreira no era un futbolista común. Era el capitán y conductor de un equipo legendario conocido como "Los Profesores" de Estudiantes de La Plata, famoso por su estilo de pases y su juego científico. Además de ser un delantero letal, era un estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. En una época donde el futbol era amateur o semi-profesional, los jugadores tenían otras profesiones para ganarse la vida. El apodo de "Piloto Olímpico" se lo ganó por su increíble actuación en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, donde Argentina se colgó la medalla de plata.
¿Por qué un examen era más importante que un Mundial?
El 19 de julio de 1930,mientras sus compañeros se preparaban para enfrentar a México en el Estadio Parque Central de Montevideo, Ferreira tomó un barco para cruzar el Río de la Plata de regreso a Buenos Aires. Su destino: la facultad de derecho, donde tenía programado un examen final para recibirse como escribano (notario público).
En su mente, y bajo los valores de la época, cumplir con su deber académico era una prioridad. El futbol, aunque era su pasión y lo jugaba a un nivel superlativo, todavía no era la profesión que le aseguraría el futuro a él y a su familia. Faltar a ese examen significaba un retraso importante en su carrera como abogado. Así que, con total naturalidad, solicitó el permiso, se lo concedieron y se fue.
¿Qué pasó en el partido contra México sin su capitán?
La ausencia de una estrella de su calibre no pasó desapercibida, pero la potencia argentina de aquellos años era tal que pudieron suplirlo con otra leyenda: Guillermo Stábile. Fue precisamente en ese partido contra México que Stábile debutó en el Mundial, y lo hizo de una forma espectacular, anotando un triplete en la victoria de Argentina por 6 a 3. Stábile terminaría siendo el máximo goleador de ese torneo, naciendo así una nueva estrella gracias a la ausencia del capitán estudioso.
¿Y qué fue de "Nolo" Ferreira?
Ferreira aprobó su examen, se recibió como escribano y regresó a Uruguay justo a tiempo para reincorporarse al equipo. Volvió a portar el gafete de capitán en los siguientes partidos, incluyendo la semifinal contra Estados Unidos (donde anotó un gol) y la gran final que Argentina perdió contra el anfitrión, Uruguay.
La historia de Manuel Ferreira es un recordatorio de una era romántica del futbol, donde el honor, la palabra y la responsabilidad fuera de la cancha tenían el mismo peso, o incluso más, que la gloria dentro de ella. Un capitán que, por un día, cambió el césped por los códigos y las leyes para ganar el partido más importante de su vida fuera de un estadio.
