En medio del ruido, conviene apagar el megáfono y abrir el reglamento. Porque una cosa es la indignación política y otra, muy distinta, es lo que realmente dice la FIFA.
La afirmación de que Estados Unidos debería ser vetado de todas las competiciones internacionales y perder la sede del Mundial por un bombardeo unilateral o el secuestro de un presidente no tiene sustento directo en los Estatutos ni en el Código Disciplinario de la FIFA. Así, sin rodeos.
Qué dice la FIFA y qué no
Los Estatutos de la FIFA establecen principios claros: neutralidad política, prohibición de discriminación y obligación de que las federaciones actúen sin injerencia gubernamental. También reconocen el respeto a los derechos humanos como marco general.
Pero no existe un artículo que sancione automáticamente a un país por decisiones de política exterior, operaciones militares o actos del Estado fuera del ámbito futbolístico.
La FIFA sanciona federaciones, no gobiernos. Y lo hace cuando hay:
• Injerencia directa del Estado en la federación.
• Violaciones graves a los reglamentos futbolísticos.
• Riesgos comprobados para la seguridad de las competiciones.
• O decisiones respaldadas por sanciones internacionales formales (como resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU).

Los precedentes que suelen citarse
Sudáfrica fue excluida durante el apartheid por un sistema de discriminación que también operaba dentro del fútbol.
Yugoslavia quedó fuera en los 90 por sanciones internacionales obligatorias.
Rusia fue suspendida tras la invasión a Ucrania, en un contexto de presión internacional masiva y riesgo operativo para las competiciones.
En todos los casos, no hubo un “artículo automático”, sino decisiones políticas extraordinarias, sostenidas por organismos internacionales y por la imposibilidad práctica de competir.
El punto clave
El reglamento de la FIFA no contempla el castigo directo a un país por acciones militares o políticas externas, salvo que estas deriven en:
• Intervención del gobierno en su federación.
• Incumplimiento contractual grave.
• O un escenario internacional que haga inviable la competencia.
Por eso, afirmar que “según el reglamento de la FIFA Estados Unidos no podría organizar el Mundial y debería ser vetado” es incorrecto desde el punto de vista normativo. Puede haber debate ético, político o geopolítico y ese es otro terreno, pero no una obligación reglamentaria automática.
La FIFA no es un tribunal internacional. Es un organismo que, históricamente, reacciona más por presión y contexto que por principios puros.

