Muchos niños desean querer ser futbolistas, pero hay otros que su sueño está lejos de las canchas, pero el destino los pone dentro de una como es el caso de Adalberto Carrasquilla, delantero que actualmente juega con Pumas y que es la principal figura de Panamá de cara al Mundial de 2026.
El Coco, como es conocido el camiseta número 20 del Club Universidad Nacional, tenía la ambición de ser peluquero, y por ello su primer trabajo fue ése, pues puso una barbería afuera de la casa donde nació en el barrio de Juan Díaz, uno de los más peligrosos de Panamá.
¡Tenía una barbería!
Su padre José Carrasquilla relató a mediotiempo esa historia de vida, donde la barbería atiende a los vecinos y donde el propio jugador en sus ratos libres en las vacaciones también corta el cabello.
“Estamos en la casa donde nació Coco, donde no existía nada de esto y Coco antes de iniciar su carrera como futbolista fue a poner su negocio que era una barbería y era aquí donde recibía a sus clientes y amistades. Su cabello era grande y quería cortarle a otros el pelo, pero en realidad Coco siempre quiso ser barbero”.
La barbería tiene como diseño los escudos de todos los equipos donde ha militado Carrasquilla, desde sus inicios con el Tauro, hasta la actualidad en su paso por Pumas, donde ya es uno de los más consentidos de la afición auriazul.
“Coco inicia en el Tauro y de ahí se va a España para jugar con el Cartagena en la Tercera División donde asciende a la Segunda y de ahí se va a la MLS con el Houston donde se encontró con Héctor Herrera y este fue un consejero y luego pasa a los Pumas”.
Una historia para inspirar a los jóvenes
El barrio de Juan Díaz es catalogado como uno de los más peligrosos de la capital panameña, por lo que en medio de pandillas y balaceras, todos cuentan con orgullo que de entre sus calles creció la actual figura del futbol panameño.
El padre del jugador relató que la historia de su hijo ha inspirado a muchos jóvenes para no inclinarse por el camino del mal y buscar crecer como lo hizo Coco.
“Hoy en día la juventud quiere ser como él por su forma de ser, porque tiene algo grande y eso les dice a los jóvenes cada vez que viene para que todos tengan esa disciplina. Coco de aquí salía a entrenar a unas canchas que están como a 30 minutos de aquí y luego volvía para poner sus cosas de la escuela y hoy Dios lo premia”.
