Cuando una leyenda cuelga los botines, la afición se acostumbra a verla en partidos de homenaje, como analista de televisión o manejando algún negocio. Pero Oribe Peralta, el hombre que nos hizo gritar como locos en la final de Londres 2012, decidió romper el molde. A casi cuatro años de su retiro profesional, el Cepillo está de vuelta en las canchas.
Eso sí, no esperen verlo en el Estadio Azteca o en el Akron. Su nuevo campo de batalla es el futbol amateur, la famosa "talacha". El equipo Chivas Impulsora, que compite en torneos locales de la Ciudad de México, soltó la bomba en redes sociales: Oribe es su fichaje estelar para el Torneo Norte Sur 2026.
La noticia, como era de esperarse, levantó todo tipo de comentarios. ¿Qué hace un histórico como él en el futbol de barrio? ¿Es por amor al juego o hay algo más?
¿Qué es Chivas Impulsora y por qué ficharon a Oribe Peralta?
Lejos de ser un equipo improvisado, el Chivas Impulsora se ha hecho de un nombre en el futbol amateur por armar planteles plagados de exjugadores profesionales. En sus filas han militado nombres reconocibles para cualquier fan del futbol mexicano como Luis Ángel Landín, ‘Goyo’ Torres, Gerardo Lugo, Roberto Nurse y Rogelio Chávez.
La contratación de Oribe Peralta es un golpe mediático y deportivo. Su llegada no solo atrae los reflectores, sino que suma a un delantero cuya calidad y experiencia son un lujo para cualquier liga. El equipo lo anunció con bombo y platillo, usando el lema "Las historias grandes continúan" y destacando su medalla olímpica.
Oribe Peralta, nuevamente Rojiblanco
El detalle que no pasó desapercibido para nadie es el nombre y los colores del equipo. Que Oribe Peralta vuelva a vestir un uniforme de Chivas tiene una dosis de ironía. Su última etapa como profesional fue precisamente en el Club Deportivo Guadalajara, un fichaje que generó una enorme polémica por su pasado como ídolo en el América y que terminó con más pena que gloria.
Su rendimiento en el Rebaño Sagrado fue discreto, con pocas oportunidades y sin el impacto esperado, lo que marcó un cierre de carrera agridulce. Ahora, el destino lo pone de nuevo con un uniforme rojiblanco, pero en un contexto completamente diferente: el del futbol por pasión, lejos de los contratos millonarios y la presión de la Liga MX.
