Senegal se coronó campeón de la Copa Africana de Naciones tras derrotar a Marruecos este domingo en una Final marcada por la polémica, pues los leones de Teranga se llevaron la victoria gracias a un golazo de Pape Gueye, tras amenazar con abandonar el terreno de juego por un señalado en el agregado y que se cobró pasados los 112 minutos, pero que Brahim Díaz erró.
La mesa estaba servida en Rabat, capital marroquí, para un duelo histórico por el título entre dos selecciones que buscan dominar el futbol en el continente: dos propuestas muy distintas, herencias de la idiosincrasia de cada territorio, pero anteponiéndose planteles llenos de talento.
El partido se vislumbraba cerrado, así son estas instancias y -en torneos como este- todavía más. Así fue, porque los senegaleses salieron a priorizar el orden defensivo para sostener a los desequilibrantes Brahim y Ez Abde, protagonistas en el vertiginoso planteamiento del técnico Walid Regragui.
La contraparte de Regragui, Pape Thiaw, apostó a evitar cederle la pelota a los marroquíes y le salió tan bien que el juego careció de grandes emociones en el tiempo regular, hubo pocas acciones de gol y la tensión que caracteriza a juegos como este se hizo presente, sobre todo al límite del final.
Brahim: de héroe a villano
Cuando parecía que la prórroga parecía la única opción para acercarnos a la definición de un campeón, el árbitro del encuentro fue llamado por el VAR y señaló un polémico penal a favor de los marroquíes al 90+6: Brahim fue el elegido, era su oportunidad de consagrarse, cerrar con broche de oro su gran torneo, pero el destino tenía otros planes.
Antes de que se efectuara el cobro de la pena máxima, Senegal amenazó con irse del terreno de juego en protesta por la decisión arbitral, tanto la del penalti como un gol anulado minutos antes; parte del plantel sí se fue por el túnel.
Pero apareció la figura de Sadio Mané, capitán sin gafete (porque hoy la distinción fue para Idrissa Gana Gueye), líder moral, que fue hasta los vestidores para llamar al resto de jugadores y asumir el resultado, fuera cual fuera: gran decisión.
El penal se señaló al 96 y se cobró hasta el 112 por toda la polémica, Brahim tuvo tiempo de pensar y quiso lucirse, estaba confiado por su gran torneo, por ser el mejor del equipo, cobró a lo Panena y no engañó al ex Chelsea, Edouard Mendy, quien no tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantener a los senegaleses con más vida que nunca.
No hubo tiempo para más y el reglamento dictaba tiempos extra, instancia a la que Senegal llegaba con un gran envión anímico, así como con la sensación de que podía contra el Prince Moulay Abdellah Stadium, casi totalmente en su contra pese a ser locales administrativos.
¡LO FALLÓ BRAHIM!????
— Claro Sports (@ClaroSports) January 18, 2026
Brahim Díaz intentó picar el penal, pero Mendy adivinó la intención y lo atajó, manteniendo a Senegal con vida y mandando el partido al alargue
????????0️⃣-0️⃣????????(90') pic.twitter.com/O41cP8YY8c
Lo demostraron desde el arranque del tiempo extra, ahí finiquitaron a unos agotados leones del Atlas cortesía de Pape Gueye, que avanzó con fuerza y decisión, le pegó de fuera del área para ponerla fuera del alcance de uno de los mejores arqueros del campeonato, Yassine Bounou.
GUEYE ABRE EL MARCADOR EN LA FINAL ????????⚽️
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En tiempos extra, Gueye anotó el primer gol de la gran final, desatando la locura y rompiendo el cero en el momento más tenso del partido ????????
????????1️⃣-0️⃣????????(94')️ pic.twitter.com/pnwZ45OFyd
Fue golpe de nocaut, Marruecos no pudo levantarse pese a par de embates en la segunda parte de la prórroga, una de ellas en el travesaño, pero el esfuerzo fue insuficiente y Senegal alzó la segunda Copa Africana de Naciones, pero también demostró que su rival no es invencible.
