La presencia e importancia del mexicano-español Álvaro Fidalgo con la selección nacional ante Portugal, dejó sensaciones favorables de cara a la Copa del Mundo 2026, en un equipo mexicano que si algo requiere en estos meses previos es mostrarse sólido, efectivo y con un rostro competitivo.
El naturalizado mexicano en 60 minutos jugados en la reinauguración del Estadio Azteca, no sólo destacó por su peculiar trato con la pelota, sino por la efectiva que pudiera resultar a futuro su convocatoria, en lo deportivo, pero también por ese liderazgo que puede ejercer en el Tricolor.
Fidalgo desde su llegada a la concentración en el Centro de Alto Rendimiento, lo que menos demostró es que venía para ver qué sucedía, todo lo contrario, dejó sorprendido a más de uno en las entrañas del cuadro mexicano, porque en todo momento su comportamiento fue además de cordial o amable, siempre manifestó que venía a ser uno más, pero también alguien competitivo.
El exjugador del América y ahora con el Betis, fue uno de los que llevó la voz cantante en los instantes previos al inicio del juego ante los lusitanos, simplemente su trayectoria y jerarquía ganada en los cinco años que militó en Liga MX, le colocaron en automático como el líder que respetó y aceptó el grupo.
Álvaro un tipo afable, sencillo, pero altamente competitivo entendió que el llamado del técnico Javier “Vasco” Aguirre, no lo podía desaprovechar, pero también que esa diferencia que se demanda de los naturalizados en el Tricolor va más allá de jugar bien o mal al futbol, sino también de ser un tipo que aporte convicción y liderazgo.
Los poco más de 60 minutos que tuvo en su debut como seleccionado mexicano, estadísticamente arrojaron que su efectividad o aporte en un futuro inmediato, puede ser importante en una posición donde su competencia directa iba a ser el lesionado Marcel Ruiz, pero también el otro jugador del Toluca Alexis Vega.
Su principal característica con el esférico es su precisión en los pases o asistencias, ante Portugal se calcula que de los 27 servicios que dio, 19 de ellos fueron en el terreno de los lusitanos, con una alta efectividad, dando un respiro a lo que se pretende con el equipo mexicano en la próxima Copa del Mundo.
Tras el juego en el Coloso de Santa Úrsula el tema respecto a su presentación con la playera mexicana, simplemente se centró en que se trata de un jugador diferente por el desequilibrio que aporta en el mediocampo, es un buen enlace, además de un futbolista tácticamente inteligente.
Con Álvaro Fidalgo no se requiere mucho tiempo para determinar quién es buen jugador y quién no, con él, cualquier conocedor del futbol, sabe distinguir que se trata de un elemento que se adapta a las circunstancias, estilos de juegos y las presiones que suele tener este deporte en los más altos niveles.
Quizá el futbol mexicano después de 24 años que se reactivó, la presencia de naturalizados en el Tricolor, está ante un no nacido en el país, con el nivel futbolístico y liderazgo que le haga marcar por fin una diferencia para aspirar a cosas trascendentales de acuerdo con sus alcances y potencial.
