Los Extranjeros

El futbol en México -como en casi cualquier parte del mundo- se dio a conocer gracias a los ingleses que arribaron de alguna u otra forma a nuesto país. Al llegar a estas tierras, sembraron la...

El futbol en México -como en casi cualquier parte del mundo- se dio a conocer gracias a los ingleses que arribaron de alguna u otra forma a nuesto país. Al llegar a estas tierras, sembraron la semilla que sería retomada primero por las colonias extranjeras: la española, germana y francesa y luego por los mexicanos propiamente. No es circunstancial, por tanto, que en los principales equipos a lo largo de estos cien años del futbol nacional hayan destacado buen número de extranjeros en los diferentes representativos de mayor importancia en nuestro balompié. No debemos olvidar que inclusive el mexicanísimo Guadalajara fue creado por el belga Edgar Everaert y que en la selección mexicana, jugadores como el peruano Julio Lórez (1935) y el argentino Carlos Lara (1961) han defendido los colores nacionales con honestidad y orgullo. En el futbol mexicano podemos percibir claramente cuatro etapas de extranjerización: La primera es -como se dijo anteriormente- la de la fundación con jugadores europeos, sobre todo ingleses y españoles avecindados en nuestro país. La segunda se da en los años treinta cuando los equipos España y Asturias ven perder su hegemonía con cuadros mexicanos como América, Necaxa y Atlante y se dan a la tarea de traer elementos de importación por primera vez a nuestro país. Como el futbol mexicano es amateur, era difícil acceder a jugadores de otras latitudes en las que se practicaba el fútbol profesional, por lo que estos dos equipos con posibilidades económicas, deciden traer jugadores de países en condiciones similares al nuestro, decidiéndose por Cuba: Cubanaleco y Juan Tuñas entre otros y sobre todo de Costa Rica que inundaría a México con jugadores de gran calidad como: Quezada, Cabalceta, Hutt, Bonilla y Butch. Es por estos años, donde nacería esa gran pugna entre equipos ticos y mexicanos que duraría por mucho tiempo, dado que el fútbol costarricense sentía que nos habíamos quedado con sus estrellas. La tercera etapa, se daría a partir de 1937, año durante el cual llegaría un número grandioso de jugadores españoles que huyendo de la guerra civil, deciden radicar en nuestro país. Figuras de talla mundial como Lángara, Vantolrá, Luis, Pedro y Tomás Regueiro, Blasco, "El Gordo" Urquiaga, Fernando "Gavilán" García y muchos más que dieron enorme realce al fútbol mexicano, logrando una de las etapas más bellas del balompié nacional. La cuarta etapa es también muy significativa: la del jugador sudamericano. En Argentina una ley fija un tope salarial en 1942, los jugadores seleccionados argentinos y peruanos disgustados por la medida escapan hacia el mejor postor. El futbol mexicano desobedeciendo a FIFA que exige una carta de trasferencia, decide "piratear" a los sudamericanos y los trae con ofertas tentadoras mismas que podían hacerse por no tener que pagar el traspaso al club de procedencia. Es así, como llegarían jugadores como Roberto Aballay, quien impuso un récord con 40 goles en un campeonato, Palma, Lazcano, Rodolfi, Bataglia, Costa, Marco Aurelio, Enrico, Rugilo, Aparicio y quien era considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos: José Manuel "Charro" Moreno. El exito fue tal que México quedó prendido de los argentinos, uruguayos y brasileños, estos últimos a partir de sus resonantes triunfos en Copas del Mundo, siendo hasta la fecha el mercado sudamericano el que surte un mayor número de elementos a nuestro balompié. NOTA: Son años durante los cuales la importación desenfrenada reduce espacios al jugador mexicano, el España por ejemplo, en la temporada 1944-1945 actuó con 9 españoles, un argentino y un mexicano. El equipo por lógica, fue un verdadero trabuco que se llevó el campeonato de "pe a pa". Hechos como este, llevaron a crear la llamada Ley del Presidente, de la cual hablaremos la próxima semana.

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