La lírica balompedestre (la deformación del lenguaje en el futbol)

El futbol, además de los pies, se practica con la cabeza. Bien se podría decir que en cuestiones de semántica y lenguaje, la cuestión debía dejárseles a los especialistas, y si bien es cierto que...

El futbol, además de los pies, se practica con la cabeza. Bien se podría decir que en cuestiones de semántica y lenguaje, la cuestión debía dejárseles a los especialistas, y si bien es cierto que las grandes frases, elocuentes y excelsas son dichas por los escritores, poetas y novelistas, lo es también que han surgido frases futboleras de la mente de jugadores, entrenadores y comentaristas que se han hecho famosas ya sea por su repetitividad, su fuerza o su simpleza, algunas han sido magnificadas y otras simplemente criticadas, pero de alguna u otra forma son parte ya del léxico popular. Existen frases simples, que no por lógicas son menos verídicas, como cuando el comentarista Fernando Marcos mencionó que "el último minuto también tiene 60 segundos", para hacer notar que se debe jugar con concentración hasta el instante en que el árbitro pite el final del encuentro. Alfredo Di Stefano, excelente jugador y gran Director Técnico, en una charla con sus pupilos en el medio tiempo de un partido, molesto porque no comprendían sus dirigidos que debían jugar a ras de campo, les hizo ver lo siguiente: "¿De qué está hecho el balón? De cuero. ¿De dónde sale el cuero? De la vaca. ¿Qué come la vaca? Pasto. Pues entonces no me levanten el balón del pasto." César Luis Menotti, el famoso flaco del futbol argentino, al hablar del gran talento de algunos jugadores, mencionó que "hay futbolistas que tendrían que jugar con el traje de luces." Don Nacho Trelles, el estratega mexicano que condujo a la Selección en tres mundiales, comentó cuando dirigía al Zacatepec y se le cuestionó cómo un equipo que jugaba en una cancha tan pequeña y con un presupuesto tan restringido había podido ser campeón, además de que se le planteó la posibilidad de llevar al conjunto a otra plaza. Trelles, con su característica forma de decir las cosas atinó a explicar: "No dura lo mismo un partido de futbol en cualquier estadio, que en el campo del Zacatepec a 40 grados y con el pasto crecido, en los otros estadios el encuentro dura 90 minutos, en el Coruco Díaz una eternidad para los rivales. Estamos." Dando un claro ejemplo de que la estrategia es fundamental cuando no se tiene un gran presupuesto. Hay algunos que gustan de florear el lenguaje, como el poeta del futbol Jorge Valdano, quien cuando fue cuestionado sobre lo que es el balompié en sí, dijo: "Este deporte es reo de sus propias contradicciones y convierte a cuantos giramos en su órbita y somos atraídos fatal y felizmente por su hechizo en víctimas gustosamente resignadas de su fuerza, belleza y malignidad." Y agregó "se ha convertido, además, en uno de los máximos exponentes del ocio". En cambio algunos otros cuando no atinan que decir, o quieren salirse de la tangente, hablan mucho y dicen poco o tal vez nada, como el entrenador argentino Juan Carlos Lorenzo, a quien se le cuestionó hace algunos años sobre como jugaría su equipo aquella tarde. Lorenzo dijo al reportero: "Voy a emplear una táctica perforativa de izquierda a derecha, preferentemente a la izquierda para socavar los cimientos del adversario." (¿) El futbol se enriquece o se empobrece a través del lenguaje empleado, pero desgraciadamente para el cronista deportivo parecen vedadas las palabras y utiliza un idioma pobre en la mayoría de los casos, con sus excepciones, como el inigualable Angel Fernández que hizo de la crónica un axioma. Sus frases, siempre certeras, hacían del partido más triste una verdadera fiesta epopéyica. Angel, llamó al futbol "El Juego del Hombre" y cuando una acción valía la pena, hacía mención de su célebre "Y me pongo de pie". El gol, provocaba un frenesí en Don Angel, que desembocaba a fin de cuentas en una especie de canto lúdico, y lograba mantener en una misma tesitura de voz el grito de ¡gooolll! por poco más de 30 segundos. Los sobrenombres que utilizaba para denominar a un jugador, se hicieron clásicos. Angel Fernández, hizo de la crónica futbolera, un verdadero espectáculo, lleno de anécdotas, recurriendo siempre al dato histórico, a la alegoría, con el grito a flor de piel, pero siempre acentuando, dándole su lugar a la palabra completa, sin arrastrarla. Hay, en cambio, comentaristas que destruyen el lenguaje en aras de una supuesta espectacularidad narrativa, con frases intrascendentes como "tirititito" cuando el balón sale lentamente; "calcetinazo" si el esférico no es golpedo correctamente o se recurren a frases simplemente sin ton ni son como "Zambombazo". Hay otros que jalan la palabra, que la recortan "entonsss" y los que cada vez tienden más a la eliminación de preposiciones y artículos. Algunos fonemas son resaltados por su fuerza intrínseca como elementos sonoros de la acción. Se recurre asimismo a la repetición interminente de frases en el desarrollo de la jugada, por lo que el lenguaje tiende a estancarse en un número limitado de palabras, cuando debería tenerse por lo menos cinco sinónimos de cada una para no reducir el léxico al mínimo . Ron Greenwood, seleccionador inglés en el Mundial de 1982 mencionó que "el fútbol es un juego simple. Lo difícil es hacer que lo parezca.". Lo mismo podemos decir del lenguaje futbolero, tendríamos que hablar menos y decir más.

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