El día que perdió doscientos pesos

En 1937 llegó la Selección Vasca, una mezcla de excelentes jugadores que eran, en sí, la selección española misma. Esta agrupación, portento de escuadra, arrasó con cuanto equipo se le puso...

En 1937 llegó la Selección Vasca, una mezcla de excelentes jugadores que eran, en sí, la selección española misma. Esta agrupación, portento de escuadra, arrasó con cuanto equipo se le puso enfrente. Era una máquina de hacer goles con Lángara y Regueiro al frente. Un domingo , cansados de perder, la Liga Mayor decidió armar un combinado con los mejores jugadores españoles y mexicanos que militaban en los conjuntos Asturias y España de México. El primer tiempo terminó en favor de los vascos por dos tantos a cero. El portero del combinado había sido Urquiaga, quien años atrás fuera portero estrella del Barcelona. Para el segundo tiempo salió el que era considerado el mejor portero mexicano del momento Rafael Navarro Corona, conocido como "Navarrito" o "El portero de goma", por la facilidad para quedarse con el balón en sus lances fantásticos. Navarro entró nervioso al campo porque Lángara, goleador de los vascos, había dicho a Urquiaga que en el segundo tiempo anotaría por lo menos otros tres goles y cuando Lángara prometía, normalmente cumplía. El combinado comenzó a funcionar un poco mejor y en poco tiempo había conseguido un tanto. Motivados, presionaron con orgullo y valor y de nuevo se anotó; se había logrado igualar el marcador, las acciones fueron subiendo de tono, lo mismo que el entusiasmo del público. La escuadra mexicana dominaba y faltaban pocos minutos para terminar el encuentro. Los vascos irrumpían una y otra vez pero Navarro estaba imbatible, paraba todo lo que llegaba, por abajo, por arriba, las metrallas de Lángara, los sombreritos de Regueiro... Don Emilio Alonso, presidente del España, corrió hasta el alambrado detrás de la portería de Navarro y le dijo -Navarrito, si no te anotan ningún gol cuenta con doscientos pesos de "prima"... Navarro, pensó que bien le caería ese dinero que para la época era una verdadera fortuna. Le hacía falta ropa a él y a su familia, lo mismo que no le sentaría mal salir algunos días al campo o a la playa. Sus pensamientos lo tenían absorto cuando la Selección Vasca llegó en un contragolpe casi en el último minuto del partido. Lángara que había metido los dos primeros goles realizó un tiro potente, este rebotó en la pierna de Fernando García, quien se había cansado de gritar a Navarro que cubriera su lado derecho y entraba para proteger precisamente el lado descubierto. El esférico irremediablemente se fue a incrustar en el marco. Navarro estaba tan absorto pensando en los doscientos pesos que no vio la llegada enemiga. El árbitro sonó su ocarina y el marcador final era tres para la Selección Vasca dos para el combinado. Una vez más el cuadro ibérico ganaba un partido en tierra azteca y Navarro se quedó sin sus doscientos pesos prometidos. * Contado por el mismo Rafael Navarro en Monterrey en 1995

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