Los caldos de la Indianilla

Un sábado por la noche "El Trompo Carreño" -quien más- sonsacó a sus compañeros para irse a echar sus pulquitos a la casa de María Limón, una residencia no muy santa que digamos. Al día siguiente,...

Un sábado por la noche "El Trompo Carreño" -quien más- sonsacó a sus compañeros para irse a echar sus pulquitos a la casa de María Limón, una residencia no muy santa que digamos. Al día siguiente, allá por el barrio de la Teja, tenían un partido de fútbol cerca de medio día. Directamente de la casa de la Limón salieron con las muchachas rumbo al campo de juego. Al verlos llegar, el General Núñez, presidente del Atlante, enojado mandó traer una "Julia" y se llevó a las damas en cuestión para encerrarlas en la comisaría. Hay que aclarar que Núñez era además Jefe de la Policía del Distrito Federal. El Atlante jugó con los más sobrios y con uno que otro ya pasado en copas. Núñez -no hay que decirlo- permaneció enojado durante todo el encuentro. Al finalizar este, con el marcador 4-1 a favor del equipo del pueblo, el General ya con la sonrisa franca por el triunfo sacó trescientos pesos de su cartera y se los dio a Carreño y le dijo: "anda, vete a la comisaría y diles que dejen salir a las señoritas. Se las llevan a Indianilla a tomar unos caldos y pobres de ustedes si me vuelven a llegar borrachos a jugar fútbol". Esa noche con unos ricos caldos de pollo, con todo y pechuga desmenuzada los atlantistas y sus mujeres se curaron los estragos de la cruda y por la cual no se acordaban siquiera que en la mañana habían goleado al Asturias, equipo campeón del fútbol mexicano...

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