El Cine lo hizo tartamudo

Raúl Estrada, apodado "El Pipiolo", era un portero singular. Además de que paraba excelentemente y que tenía un resorte fenomenal, tenía dos cualidades que los demás envidiaban: era tremendamente...

Raúl Estrada, apodado "El Pipiolo", era un portero singular. Además de que paraba excelentemente y que tenía un resorte fenomenal, tenía dos cualidades que los demás envidiaban: era tremendamente guapo y tenía un porte estilo Clark Gable. En el medio inclusive, se le conocía así: "El Clark Gable mexicano". Sus salidas siempre elegantes, parecían estudiadas, posadas para la fotografía, pero él dentro y fuera de la cancha era así, simplemente un Dandy. La voz de Estrada era también magnífica, su tonalidad parecía de barítono y cuando era entrevistado en la radio las mujeres no podían evitar suspirar. Y por si esto fuera poco, "Pipiolo" Estrada era además, el portero del Necaxa, de aquel magnífico Necaxa de los once hermanos que jugaban sin igual. Un día de 1937, el productor de cine Luis Sánchez Tello y el director Guillermo Hernández Gómez fueron a un entrenamiento del popular portero y grande fue su sorpresa el ver a varias jovencitas que acudían al mismo tan solo por ver al cancerbero. Sánchez Tello dijo a Estrada que estaban interesados en que este saliera en una película que estaban próximos a rodar, le ofrecieron, por si fuera poco, el papel principal. Raúl aceptó sin pensarlo dos veces, se imaginó como actor y le entusiasmó la idea. El productor decidió darle un adelanto con el que Estrada adquirió varios trajes y algunos otros objetos que le hacían falta como un radio, unas plumas y tres pares de zapatos. El día esperado llegó y "El Pipiolo" asistió a la grabación. Al llegar se sentía nervioso pero conforme transcurría el tiempo y llegaba la hora de que entrara a escena los nervios se triplicaron. Tenía que filmar con Esther Fernández y esto lo perturbó aún más. Se le olvidó el parlamento que llevaba ensayando por más de tres semanas y no solo eso, sino que empezó a tartamudear. Por más que trataban de tranquilizarlo él seguía tartamudeando por lo que no se pudo hacer ya nada. Al día siguiente y los subsecuentes se trató de grabar con Estrada, pero la escena se repitió, el portero necaxista tartamudeaba y escurría el sudor a chorros. Definitivamente no servía para actor. El director no podía aguantarlo más porque el tiempo se le venía encima y tuvo que buscar otro actor, el productor vio escapar su dinero ya que el adelanto que dio a Estrada se había gastado ya. Raúl apenado dejó la actuación sin haber actuado. Sólo se limitó a asistir a las grabaciones por invitación del productor. La película llamada La Adelita tendría como galán a un joven actor que comenzaba a despuntar y pedía una oportunidad como actor principal y aquí lo obtuvo. Su nombre Pedro Armendáriz, que con esta película se dio a la fama, misma que nunca soltó, nacía una nueva estrella y Raúl "Pipiolo" Estrada siguió siendo nada más el mejor portero de México... ANECDOTA QUE ME CONTO EL PROPIO "PIPIOLO" ESTRADA EN 1998.

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