Una ¡mordida! para invitar a la selección

Transcurría el año de 1934, México había vencido exitosamente en tres partidos a la selección cubana y se disponía a viajar a Roma para el encuentro decisivo contra los Estados Unidos para saber...

Transcurría el año de 1934, México había vencido exitosamente en tres partidos a la selección cubana y se disponía a viajar a Roma para el encuentro decisivo contra los Estados Unidos para saber cual de ellos jugaría el Mundial de Fútbol de ese año. En la calle los jugadores eran asediados por los aficionados que, jubilosos, deseaban agasajar a sus héroes. En una ocasión, Rafael Navarro Corona, portero de la selección y Fernando Marcos, centro delantero de la misma, paseaban por la calle después de un arduo entrenamiento en los campos del Necaxa allá por el Pueblo de la Piedad, donde hoy en día se encuentra el Estadio de Béisbol del Seguro Social y de haber asistido al local de la Liga Mayor para arreglar sus papeles de viaje. Al atravesar una avenida, un agente de tránsito que los reconoció los invitó a tomar unas cervezas en una cantina cercana. Los jugadores rechazaron la invitación agradeciendo la misma, pero el policía no aceptó la negativa y los convenció de platicar un rato de fútbol. Al entrar al "Rincón de Baco", el agente se dio cuenta que no traía lo suficiente para sufragar los gastos de su invitación por lo que les pidió a los jugadores que pidieran mientras él hacía por los fondos suficientes. Marcos y Navarro, extrañados por esto salieron a ver que haría el celoso guardián del orden. El Agente de Tránsito, se paró en la esquina arriba del banquito que había en cada crucero -antes no existían los semáforos- y ordenando el siga o el alto a los automóviles que ahí transitaban. Repentinamente, les cambiaba las señales y amonestaba a los vehículos "infractores", conminándoles a dar la famosa "mordida" para no llevárselos a la comisaría. Al cabo de veinte minutos el policía bajó del banquito y con el rostro sonriente atravesó la cuadra. Se metió a la cantina y con las manos llenas de monedas que juntaban quince pesos de aquellos, dijo complaciente: Espero que se estén divirtiendo, porque hay suficiente dinero para que celebremos toda la tarde. Marcos y Navarro se voltearon a ver y sin poder contenerse soltaron la carcajada. La afición sin saberlo, había cooperado para que estos dos seleccionados brindaran por México, el medio había sido un Agente de Tránsito...

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