Un arbitro boxeador

Durante los años treinta, uno de los mejores árbitros del fútbol mexicano era sin duda Germán Núñez Cortina, quien años atrás fuera integrante del América.

Durante los años treinta, uno de los mejores árbitros del fútbol mexicano era sin duda Germán Núñez Cortina, quien años atrás fuera integrante del América.

Núñez Cortina se caracterizaba por ser un hombre mesurado, gran conocedor del reglamento y sobre todo honrado, algo difícil de lograr porque fuera de las canchas era un estupendo abogado. Era tal su fama, que cuando un equipo extranjero visitaba tierras aztecas, generalmente era solicitado para que pitara el partido.

En 1935 el Athletic de Bilbao en gira por nuestro país jugó una serie de encuentros contra equipos locales. Como de costumbre, Núñez Cortina fue el árbitro principal en la mayoría de la serie.

El equipo español, que pasaba por una de sus mejores épocas, logró dominar a las escuadras mexicanas, salvo en el último encuentro que ganó el Necaxa por goleada.

Como el equipo de los "once hermanos" bailaba materialmente a los hispanos, estos se tornaron un poco violentos en forma verbal en contra del nazareno. Fue así, que uno de los jugadores suplentes del Bilbao le recordaba su progenitora a Núñez cada vez que este atinaba pasar por la zona de la portería. En una de tantas, ya molesto, le contestó con un derechazo a la cara que dejó al jugador completamente inconsciente. El incidente estuvo a punto de convertir el partido de fútbol en una batalla campal, ya que los españoles se le fueron encima al árbitro, mientras los mexicanos lo defendían.

Al día siguiente, al dar su versión a La Afición, diario deportivo de gran prestigio en aquellos años, el árbitro dijo lo siguiente: "Sucedió que en un tiro de corner...pedí a los espectadores se retiraran un poco...junto de mí estaba un suplente [del Bilbao]...el cual me molestó de mala manera...me vi precisado a pedir al público nuevamente se retirara de la línea y en esta ocasión el rayadito [suplente del Bilbao] me insultó. Estiré la mano un poco para que se retirara, pero como le toqué la cara el jovencito azotó contra el suelo sin sentido. Inmediatamente unos montoneros se fueron contra mi persona tratando de agredirme, lo cual no lograron...varios de ellos ya saben lo que son mis puños...en montón y desde las tribunas todos son muy hombres: pero de frente...¡ay mamá que miedo!..."

El resultado del encuentro por si alguien quiere saberlo fue a favor del árbitro por knockout.

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