El portero de goma

Nació en Atotonilco el Alto, en el Estado de Jalisco. Desde muy pequeño comenzó a jugar fútbol, siempre en la posición que lo caracterizó: de guardameta. Fue un cancerbero excepcional, se revolvía...

Nació en Atotonilco el Alto, en el Estado de Jalisco. Desde muy pequeño comenzó a jugar fútbol, siempre en la posición que lo caracterizó: de guardameta. Fue un cancerbero excepcional, se revolvía de tal manera en el aire que lo empezaron a llamar “El Portero de Goma", ya que parecía estirarse en los lances y encogerse con el balón en las manos.

Su verdadero nombre era Rafael Navarro Corona.  Sus salidas eran consideradas como suicidas, ya que alcanzaba los pies del atacante y se tiraba ahí mismo cuando este pretendía disparar, evitando así la caída de su marco.

En una ocasión, sin embargo, "El Portero de Goma" no tuvo la suerte acostumbrada. Era el año de 1931 y el equipo Bella Vista de Uruguay, con siete seleccionados que un año antes habían conquistado la Copa del Mundo visitaban nuestro país. Navarro, portero del América, defendió la cabaña de su equipo en el partido que les tocó jugar y lo hizo tan bien que varios integrantes del conjunto uruguayo lo fueron a felicitar.

Unos días después, el club España enfrentaría al Bella Vista y pidieron de refuerzo a Navarro, quien con gusto accedió. Como no es cosa de reseñar el partido, diremos que los uruguayos estuvieron fenomenales, aún cuando "El Portero de Goma" hizo lo indecible para contenerlos, sin embargo, cuando transcurría el minuto 25, los uruguayos avanzaron por conducto de Borja. Tenían una jugada muy hecha llamada el pase de la muerte y Navarro previendo esta, se tiró con todo a los pies del jugador que recibía el balón. De pronto, sintiendo un dolor inmenso en la cabeza se desvaneció. Lo que ocurrió es que el centro delantero contrario impactó su bota contra la cabeza del cancerbero, causándole un ablandamiento de la capa ósea del parietal izquierdo.

Navarro Corona volvió en sí de inmediato, trató de tocarse la cabeza pero al sentir una especie de latido decidió retirar su mano. Los jugadores del Bella Vista se acercaron y buscaban consolarlo -Ya verás pibe que esto no es nada, la próxima semana estarás jugando contra nosotros- pero al ver que la ambulancia de la Cruz Blanca Neutral llegaba por él, temió lo peor. Días después, el portero fue intervenido con una trepanación y se le implantó en la cabeza una placa de platino que él cubría con una protección.

Se le previno de que era imposible que volviera a jugar, que el solo intentarlo resultaba arriesgado para su vida.  Pero como el amor a la camiseta y al fútbol pudo más que mil consejos regresó a la portería. Intervino en la eliminatoria del Mundial de 1934 y más adelante, siendo portero del Necaxa, conquistó un campeonato centroamericano.

Navarro Corona siguió siendo "El Portero de Goma", claro, ahora con una placa de platino en la cabeza...

Navarrito murió hace unos meses. Descanse en paz.

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