El técnico de la navaja

El equipo Veracruz, ingresó al máximo circuito del fútbol mexicano en la temporada 1943 1944. Apenas dos temporadas después, el 2 de junio de 1946, alcanzaba el campeonato de Liga teniendo el...

El equipo Veracruz, ingresó al máximo circuito del fútbol mexicano en la temporada 1943 1944. Apenas dos temporadas después, el 2 de junio de 1946, alcanzaba el campeonato de Liga teniendo el honor de ser el primer equipo de provincia que logra el título dentro de la Liga Mayor que hasta entonces había sido dominada por el Distrito Federal. Los acontecimientos se dieron de la siguiente manera:

Los dueños del equipo, queriendo darle una fisonomía al cuadro, contrataron a un entrenador profesional, algo novedoso en nuestro medio, que lograra imbuir en un equipo joven la sangre de los grandes. Su nombre, Enrique Palomini.

Se armó un excelente equipo con el portero español Urquiaga, gordo pero de gran elasticidad que jugó en la Selección Vasca; los defensas eran Velásquez y "Negro" León. En la media "Chito" García, este destacaría posteriormente como beisbolista; el peruano Lecca y "Pachuco" Durán  o Buenabad  y adelante a Lazcano, Valdivia, "Pelón" González, "Pirata" Fuente considerado uno de los  mejores delanteros que ha dado México y Enrico, un excelente jugador argentino.

Sin embargo, los resultados no se daban. Había jugadores como Fuente, que si bien era excelente, era indisciplinado y no gustaba de entrenar, o García, peleonero como él solo y muchos otros que llegaban tarde a los entrenamientos o de plano no llegaban. Pero a Enrique Palomini, ya desesperado, se le ocurrió algo que habría de cambiar la historia del equipo. En una ocasión, cuando "El Pirata" Fuente le anunció que estaba cansado por la farra que se puso un día anterior y le avisaba que no entrenaría ese día, Palomini sacó una enorme navaja de muelle. Tomó de la camiseta a Fuente y delante de los demás jugadores le dijo: "Aquí el que manda soy yo, y estoy un poco loco. Te juro que si no entrenas te entierro esta navaja en el cuello. A ti o a cualquiera que no me obedezca". A Fuente, se le saltaron los ojos. De inmediato al igual que sus compañeros se dispuso a entrenar como nunca en la vida lo había hecho.

El resultado: El Veracruz no volvió a perder un encuentro. Se mantuvo invicto por 18 fechas seguidas: las cuatro últimas de la primera vuelta y las catorce de la segunda, consiguiendo 15 triunfos y 3 empates. Anotaron 105 goles y recibieron 52 y lograron  la goleada más sonada del fútbol nacional 14-0 al Monterrey.  Días después, el cuadro completo celebraba el campeonato  en un restaurante del Puerto.

Ese día, Palomini dejó la navaja en casa...

Anécdota que me contó Fernando Marcos en 1998, gran amigo del "Pirata" Fuente.

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