La selección rayada

Se jugaba el Mundial de Fútbol en Brasil 1950. México quedó instalado en el grupo de Brasil, Yugoslavia y Suiza y como sucedía por aquel entonces, fue materialmente arrollado por sus tres...

Se jugaba el Mundial de Fútbol en Brasil 1950. México quedó instalado en el grupo de Brasil, Yugoslavia y Suiza y como sucedía por aquel entonces, fue materialmente arrollado por sus tres contrincantes. Recibió 4 goles de los cariocas, 4 de los yugoslavos y 2 de los suizos.

En aquellos años, no se acostumbraba llevar dos o tres uniformes diferentes –como actualmente se estila-. No había patrocinadores y las camisetas eran muy caras como para enviar varios juegos  de las mismas.

Jugando ante Brasil y Yugoslavia, no hubo problema alguno, ya que los uniformes se distinguían fácilmente, pero ante Suiza ocurrió un hecho por demás curioso. La casaca nacional suiza era idéntica a la que llevaban los mexicanos: un rojo tirado a guinda.

Ante esto, se acordó un volado para que el equipo perdedor cambiara de playera. Los mexicanos ganaron. Fue el único triunfo obtenido en el Mundial y no era precisamente haciendo goles. Pero, como a corteses nadie nos gana, la delegación mexicana caballerosamente optó por cederle el derecho a Suiza de utilizar la playera oficial. México, hospedado en Porto Alegre, tuvo que pedir prestado el uniforme del equipo local, el Gremio. Este, sin embargo, era rayado, nada que ver con el rojo, verde o blanco de la bandera nacional. Era de un rayado azul marino muy parecida a la que utiliza el Monterrey y así, México jugó su partido de Copa del Mundo. Nuestro país perdió en la cancha, pero en caballerosidad, ahí si nadie nos gana...

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