A sesenta años del decreto presidencial

En México, gracias a la visión de César Martino, presidente del América y del General José Manuel Núñez, presidente del Atlante, se gestionó la disminución de extranjeros en los equipos. En...

En México, gracias a la visión de César Martino, presidente del América y del General José Manuel Núñez, presidente del Atlante, se gestionó la disminución de extranjeros en los equipos. En 1943-44, el Asturias llegó a contar con 9 extranjeros y dos mexicanos, lo mismo que el Moctezuma. El primer acuerdo al que se llegó fue el de limitar el número máximo de importados a 4, con la salvedad de que los españoles estaban considerados como mexicanos. Esta medida favoreció al club España que en la temporada 44-45 actuó con 9 españoles, un argentino y un mexicano. El equipo por lógica, fue un verdadero trabuco. El Asturias y el Veracruz para no quedarse abajo, decidieron nacionalizar a sus jugadores argentinos para que dentro del fútbol contaran como mexicanos. El resultado fue que algunos equipos estaban armando verdaderas selecciones mientras que los de menos recursos o que pretendían un fútbol más nacionalista quedaban sumidos a media tabla. César Martino, que vio en la naturalización de jugadores una burla al reglamento de limitación, acudió en compañía del General Núñez y de Fernando Fuertes, presidente del Marte, ante el presidente de la República, general Manuel Ávila Camacho, quien intervino reglamentando la limitación por "Decreto Presidencial" emitido el 24 de enero de 1945 en donde se establecía que para la temporada 1945-1946 ningún club podría alinear menos de seis jugadores por nacimiento y para la temporada 1946-1947 y subsecuentes, se tenía que alinear un mínimo de siete jugadores mexicanos por nacimiento. Dentro de la Liga Mayor, algunos equipos promovieron el desconocimiento del decreto.

Todavía en 1947, parte de la Liga Mayor se veía renuente a aceptar el decreto presidencial de limitación de extranjeros. Con la entrada del nuevo presidente de la República, licenciado Miguel Alemán, la Liga en una sesión secreta acordó por mayoría de votos que el equipo León en su partido contra el Atlante el 1 de junio de 1947, jugara amparado ante la ley, con cinco extranjeros. Además, se acordó que en provincia también se jugara con cinco extranjeros porque la ley presidencial sobre limitación, sólo afectaba al Distrito Federal.  En algunos estados, los gobernadores decretaron que la ley existente era también aplicable en provincia y prohibieron que dichos partidos con cinco extranjeros se efectuaran. En el D.F., sin embargo, ante el amparo, el partido se llevó a cabo.

La solución definitiva la vino a dar la misma Liga al darse cuenta cabal de la importancia de los jugadores mexicanos en las contiendas internacionales. Se formó una selección para competir en el Primer Campeonato Norteamericano a efectuarse en la Habana. El equipo mexicano arrolló a los equipos contendientes. De regreso a México, la selección se encontró con la visita del equipo Ferencvaros. Gracias a su buen desempeño, se decidió que esta selección jugara dos partidos contra el equipo de Budapest. El resultado: dos excelentes encuentros que los aficionados de aquellos años no olvidarán jamás. La selección empató un partido y ganó el otro. Se consideran tan extraordinarios los juegos, que la Liga Mayor acordó por propia iniciativa dos cosas.

1) Mantener una selección mexicana en forma casi permanente para torneos internacionales, máxime que estaba próximo el Mundial de 1950.2) Reforma a los estatutos de la Liga mayor para que el decreto presidencial sobre limitación de extranjeros fuera permanente e inviolable por los miembros de la misma. Así, quedaba cerrado un capítulo de la historia futbolística de México, que desgraciadamente se modificó a los inicios del siglo XXI.

A lo largo de varias décadas, en los reglamentos de futbol se siguió utilizando en uno de sus artículos la frase mexicanos por nacimiento, por lo que jugadores como Benito Pardo, Antonio Carlos Santos y otros más, nunca pudieron actuar como mexicanos, aunque estaban naturalizados.

Hace apenas un par de años, de los reglamentos de la Federación Mexicana de Futbol desapareció la frase por nacimiento, por lo que, cualquier jugador mexicano por nacimiento o naturalizado, puedo jugar como un nacional, salvo en el Distrito Federal. Surgió tal cantidad  de naturalizados, que se tuvo que limitar su participación, sin embargo, justo a 60 años del decreto presidencial se logró que  en el Distrito Federal puedan jugar cinco extranjeros, además de que los naturalizados pueden actuar en toda la República como mexicanos. Por un lado, se respeta los derechos de quienes por convicción han decidido ser mexicanos, pero por otro, muchos se naturalizan por conveniencia y no por gusto, por lo que en un futuro no muy lejano no será una sorpresa que la selección mexicana esté compuesta por un portero norteamericano, una línea de defensas uruguayos, una media pampera y una delantera brasileña, eso sí, todos debidamente naturalizados.

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