El gol de Marín

Era el mes de mayo de 1976, la Ciudad de México vivía uno de los meses más calientes por las altas temperaturas que se registraban. Aquel día, sin embargo, la tarde de Miguel Marín, se nubló de...

Era el mes de mayo de 1976, la Ciudad de México vivía uno de los meses más calientes por las altas temperaturas que se registraban. Aquel día, sin embargo, la tarde de Miguel Marín, se nubló de repente.

José Miguel Marín, portero argentino de selección nacional, y sin duda el más destacado guardameta en el fútbol mexicano, pasaba por sus mejores años futbolísticos. Conocido como "El Gato" por su gran elasticidad y sus lances felinos, también era llamado "Superman". Pertenecía a la máquina celeste de Cruz Azul y era codiciado por varios equipos nacionales y extranjeros.

Aquella aciaga tarde del 23 de mayo, el Cruz Azul medía sus fuerzas contra el Atlante, otro cuadro capitalino. La máquina cementera ganaba el encuentro 1-0. En el minuto 76 Binha soltó un escopetazo que fue tomado con fuerza por Marín. El cancerbero argentino sujetó el balón con la diestra y se dispuso a despejar rumbo a su compañero Nacho Flores. Al percatarse que un jugador azulgrana se acercaba, se arrepintió del saque, pero su movimiento le obligaba a deshacerse del balón. El impulso de su brazo lo traicionó y depositó el esférico en su propia meta. El desconcierto fue total, las tribunas callaron, un solo sonido no se escuchaba en todo el estadio.

El árbitro, perplejo, no sabía que marcar. Los atlantistas no reclamaban por que tampoco sabían como reaccionar. El nazareno salió de su desconcierto y señaló a media cancha. El gol más inverosimil de la historia del fútbol se había concretado: ¡autogol del portero con alevosía y ventaja!

El partido terminó 1-1 y los reporteros corrieron a entrevistar al ¡Superman! que criptonizado, había fallado por primera vez en su fabulosa carrera de glorias y triunfos. El héroe de mil batallas, el fabuloso Marín seguía sin saber lo que había pasado: "No me pregunten porque no sé cómo sucedió, necesito ver la repetición" es lo único que atinó a decir mientras apesadumbrado abandonaba la cancha rumbo a los vestidores a darse un baño, para ver si éste lo despertaba de la pesadilla....

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