Política francesa

Hoy en día es tema común el hablar de naturalizados en el futbol. Se dice, con la mano en la cintura, que en Europa es bien visto el utilizar jugadores de diferentes nacionalidades siempre y...

Hoy en día es tema común el hablar de naturalizados en el futbol. Se dice, con la mano en la cintura, que en Europa es bien visto el utilizar jugadores de diferentes nacionalidades siempre y cuando aporten algo al futbol local.

Francia, por ejemplo, en el Mundial, que jugó en casa en 1998, utilizó en su selección jugadores de diferentes procedencias. Tenía elementos nacidos en Ghana, Argelia, Armenia, Portugal, Islas Guadalupe, Caledonia e inclusive Argentina.

Descendientes de inmigrantes, jugadores como Zinedine Zidane, Patrick Vieira, Sylvain Wiltord, Desailly, Karembeu y David Trezeguet fueron vitales para la consecución del título.

Sin embargo, la Derecha francesa atacó antes del Mundial a la Federación de futbol y al técnico nacional Aimé Jacquet. El líder del frente Nacional Francés, Jean Marie Le Pen, un recalcitrante xenófobo, quien realiza campañas constantes contra los inmigrantes, comentó del conjunto galo: “Es un seleccionado artificial que lleva ilegalmente los colores franceses”.

En contrataque, la ONU felicitó a la selección francesa por su apertura a los inmigrantes y por hacer de la selección una pluralidad de nacionalidades.

Todo cambió cuando Francia llegó a la final contra Brasil al que le ganaba 3-0 el 12 de julio de 1998 y se alzaba con el título que lo acreditaba como campeón mundial por primera vez en la historia.

Dicen que Jean Marie Le Pen, con una bandera en la mano, salió a festejar por todo París, gritando vivas a Zidane, Vieira y compañía…

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