Atlante, el equipo del General

¡Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, el Atlante es su padre! (A. Marquez (porrista) 1935).

¡Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, el Atlante es su padre! (A. Marquez (porrista) 1935).

Hacia 1933, el llamado "Equipo del pueblo", atravesaba por una situación económica crítica. El 7 de Diciembre de ese año, se realiza una reunión a la que asisten más de quinientas personas que buscan ayudar al equipo, financiera y constitutivamente.

El Atlante se convierte en Sociedad Deportiva, y se asignan comisiones de organización, propaganda y estatutos.

El equipo del llano que "a ';Nicho'; tiene por Capitán", necesita nuevos elementos, nueva vida, sangre joven. La Directiva lo entiende un poco tarde y en 1936, todavía en situación precaria, decide, a través de su Presidente el Lic. Jesús Salgado, informar que el equipo se reestructura, pero lo hace de una manera por demás extremista, al correr a más de medio equipo; entre ellos las figuras ya decayentes, pero figuras al fin: Dionisio Mejía "Nicho"; Juan Carreño "El Trompo" y Felipe Rosas "El Diente". En consecuencia, aficionados que estaban apoyando al equipo, retiran sus aportaciones, molestos por lo que ellos llaman "la desintegración del verdadero Atlante".

Un grupo de personas ligadas sentimentalmente al mismo, entre ellos el cronista Agustín González "Escopeta", asisten con el Coronel José Manuel Núñez, Jefe de Ayudantes de la Presidencia de la República, para pedirle que no dejara morir al Atlante. En una junta presidida por Núñez el 30 de Noviembre de 1936, se tomó el acuerdo de nombrar una nueva Directiva, que dejaba por completo fuera de la jugada a Salgado y aceptaba de nueva cuenta a los jugadores desplazados: "Nicho", "Nacha","Chúndara", "Trompo" y "Diente". Carreño, en un arranque, con lágrimas en los ojos, le dijo al Coronel Núñez: "Yo no estoy acabado Coronel. Todavía puedo jugar al futbol".

En 1938, el entonces ya General José Manuel Núñez, tuvo a bien nombrar entre sus directivos al Ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez, quien sin duda por sus conocimientos sobre futbol y organización, le dio realce a la institución. Este mismo año, cuatro de los mejores jugadores tapatíos fueron invitados al Atlante. Dos pertenecían al Atlas, el "Pirracas" Castellanos y el "Pepino" García Solís; otro al Oro, conocido por el "Cazuelas" Grajeda y el cuarto, que sin duda fue la mejor adquisición, el "Peluche" Ramos, que jugaba en el Nacional.

Un año más tarde, el Atlante se había hecho de los servicios del tico Hütt y del español Fernando "El Gavilán" García, una verdadera joya en la media cancha. Contaba también con Raúl "Pipiolo" Estrada, quien fuera portero del glorioso Necaxa y con López Herranz, extremo de mucho peligro. Sin duda el General Núñez había movido sus piezas y empezó a hacer del Atlante un gran equipo.

Para la siguiente temporada de la mano del fabuloso español Vantolrá y del excelente defensa internacional mexicano Carlos Laviada, el Atlante, después de un ayuno de muchos años, se coronaría nuevamente Campeón. De sus filas, surgía el "Caballo" Mendoza, quien sería el Campeón goleador.

El entrenador del equipo Luis Grocz, fue pieza fundamental en el logro de esta hazaña y lo sería también cuatro años después. Grocz, se retiró por motivos personales durante estos años y retornaría en 1945, cuando el cuadro se encontraba en los últimos lugares. Grocz lo llevó hasta el subcampeonato y al año siguiente en la Temporada 46-47, lo hizo nuevamente Campeón.

Esta sería la última vez que el equipo surgido del llano saborearía las mieles del triunfo en manos del General, quien decía que podía volver a armar un excelente cuadro y contratar al mejor entrenador, pero que salir Campeón no era negocio. Se gastaba mucho y el disfrute era efímero. Y por orden superior, el equipo del General no volvió a ser campeón.

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