Un anticuario del futbol

Hoy voy a cambiar un poco mi columna, acostumbrada a la anécdota, a la historia del balompié nacional y –una que otra vez- mundial.

Hoy voy a cambiar un poco mi columna, acostumbrada a la anécdota, a la historia del balompié nacional y –una que otra vez- mundial.

Quiero hacer referencia a la sana costumbre de la memorabilia, en este caso enfocado al futbol. En otras partes el mundo, encontramos coleccionistas deportivos de sobrada capacidad, existen páginas especializadas en Inglaterra, España y Francia dedicadas a la compra, venta e intercambio de artículos con un valor histórico dedicado al futbol.

Como historiador, mi entusiasmo se incrementó cuando cayó  en mis manos el mejor libro de futbol que he conocido; amante de las antigüedades y de la historia misma, disfruté al máximo esta obra de incalculable valor. No se trata de un libro de tácticas, ni de personajes, no son cuentos, ni estadísticas; vamos, no es propiamente un libro de historias de las que tanto me gustan. Es un ejemplar de oro para cualquier amante del futbol, se trata de la obra de Manel Mayoral, reconocido en el mundo, como el máximo coleccionista de objetos relacionados con el futbol.

Esta obra es un precioso recorrido de la historia del futbol a través de 700 piezas -aunque su colección excede las mil- entrelazando juegos, juguetes, trofeos, postales, monedas, balones, equipamiento, desde botas, espinilleras, playeras; cosas de uso común o especializadas como cerillos, cigarrillos, cromos, rompecabezas, llaveros, caramelos, pins, fichas de refresco, estampas, álbumes, y una serie de objetos varios que los más optimistas, no podrían imaginar.

La rigurosa labor de coleccionista, que empezó de niño juntando estampas y cerillos, lo han llevado por todo el mundo comprando y cambiando objetos relacionados con el futbol.

La pelota es el instrumento que guía a esta colección, el futbol es el tema, la imaginación el límite. Entre la afición, la pasión y su oficio de anticuario, ha creado la más maravillosa obra que en sus páginas, plagadas de fotografías, muestra todos sus tesoros, enseñándonos de tajo las raíces y la historia del futbol, vista desde la perspectiva del aficionado.

En su colección hay objetos de innumerable valor como el balón del partido Francia-Iglaterra de 1927, firmado por todos los participantes, un balón inglés de forma irregular relleno de crines de caballo del siglo XVIII, playeras de los años 30, botas de comienzos del siglo XX, carteles y películas de futbol de países tan disímbolos como Francia, Polonia, Alemania, Inglaterra, España, Argentina, Estados Unidos o México; encontramos licores, refrescos, bebidas varias relacionadas con el futbol o con personajes del mismo.

Entre los objetos más preciados se encuentran los juguetes, futbolistas de hojalata alemanes de la posguerra, una máquina francesa para jugar futbol entre dos participantes, futbolistas de latón de 1905 con un resorte en una pierna para patear, futbolistas franceses de plomo y terreno de juego en tela de 1930 y que decir de sus futbolitos, desde los tradicionales de madera, como uno Art';Deco, otro de madera y cristal, uno mexicano de barro, en fin, todos verdaderas obras de arte.

El libro, se llama "La gran colección de Futbol" y lamentablemente sólo se consigue en Europa, pero en verdad vale la pena tenerlo. Ojalá en México alguien es este momento pueda presumirme una colección similar a la de Manel Mayoral.

-Conoce aquí algunos de los objetos de la colección de Manel Mayoral.

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