La zona de los técnicos

Hoy en día, resulta común ver a los directores técnicos en la zona impuesta para ellos, donde se pasean y gritan a todo pulmón tratando de alentar a sus jugadores. Tras de ellos, se encuentran las...

Hoy en día, resulta común ver a los directores técnicos en la zona impuesta para ellos, donde se pasean y gritan a todo pulmón tratando de alentar a sus jugadores. Tras de ellos, se encuentran las butacas, un tanto más abajo del terreno de juego. La zona, llamada también área o fosa técnica, tiene su pequeña historia.

Donald Cunningham, sufrió la dureza de su padre, el cual no quería que furea jugador de futbol, por lo que decidió cambiar su apellido a Colman y marcharse a Escocia para poder jugar.  Donald, fue un recio defensa del Junior Glasgow. Su futbol gustó a los Dons y pasó al Aberdeen FC, en donde hizo parte de su carrera como futbolista con 347 partidos de liga y copa y, posteriormente como técnico.

En su faceta como entrenador, su gusto por el futbol, lo combinaba por su pasión por el baile. Cuando Colman asistía a una reunión, gustaba de ver los pies de los invitados mientras estos bailaban, para aprender los pasos.

Como entrenador de los Doons, varias veces se le vio sacar un cuadernillo en donde anotaba los movimientos de sus jugadores y de los contrarios, siguiendo astutamente los pies de los futbolistas. Como la región es lluviosa en extremo, generalmente sus apuntes resultaban manchados por el agua que caía copiosamente del cielo, por lo que se acompañaba por un incómodo paraguas, tratando de realizar sus apuntes, mirar el partido, dar indicaciones desde las tribunas y sostener el paraguas.

En una de sus tantas aventuras, a mediados de los años treinta, Colman pensó que sería ideal el tener un área específica para el entrenador, alejado de los aficionados, además de que esta zona, debería de estar en un foso, para que la mirada del técnico pudiera situarse a la altura de las piernas y así, seguir mejor los movimientos de los jugadores.

Colman mandó a hacer un hoyo a un lado del campo del Pittodrie de Aberdeen, en donde colocó unas sillas y un techito y desde ahí, cubierto de la lluvia, cómodamente sentado, pudo con libertad realizar sus apuntes y disfrutar mejor el encuentro, con una visión diferente a la de los demás espectadores y sin las molestias de estar junto a los mismos.

La idea gustó y casi de inmediato se regó por toda Inglaterra y de ahí al resto de Europa.

La zona de los técnicos, nacida en Escocia, se convirtió en indispensable, era un lugar que hizo sentir seguro al entrenador, en un espacio propio y desde donde podía dirigir mejor.

Colman murió de tuberculosis en 1942, una enfermedad común en aquellos años de guerra, pero su invento es ya parte del futbol. Opina de esta columna aquí.

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