El primer triunfo mexicano en Mundiales

La actuación de México en el Mundial de Chile 1962, hasta el momento había dejado buen sabor de boca en los aficionados. Aún cuando se perdieron los dos primeros encuentros, la actitud era...

La actuación de México en el Mundial de Chile 1962, hasta el momento había dejado buen sabor de boca en los aficionados. Aún cuando se perdieron los dos primeros encuentros, la actitud era diferente a Mundiales anteriores. Se jugaba con rabia, con pasión, de tú a tú ante rivales de prestigio y cuando se perdía no abandonaban el campo resignados sino con el coraje en las miradas en las que se leía que en el siguiente encuentro saldrían a dar todavía más.

Con las derrotas, nuestra Selección estaba eliminada. Sólo faltaba jugar un partido de esa primera ronda y éste era nada menos que frente a Checoslovaquia, un conjunto que era considerado la revelación de Europa y que venía de un triunfo ante España y de empatar con Brasil al que estuvo a punto de ganarle.

El 7 de junio de 1962 sería glorioso para el futbol mexicano. La Selección Nacional y la Selección Checa saltaron a la cancha del Sauzalito en Viña del Mar en donde ya los esperaba el árbitro suizo Gottfried Dienst. Los inicios del encuentro presagiaban otra derrota de la escuadra nacional. No habían pasado más de 30 segundos del silbatazo del árbitro, cuando el delantero Masek se internó por el lado derecho se quitó a Del Muro y a Sepúlveda provocando la salida del cancerbero mexicano. Masek tocó y horadó la cabaña enemiga. El marcador decía Checoslovaquia 1, México 0.

Los nacionales habían dejado en el vestuario la camiseta verde y en esta ocasión saltaron a la cancha con el viejo jersey de antaño, la camiseta roja tirando a guinda y el pantaloncillo azul marino y parecía que la cábala de poco les iba a servir. La tarde era fría, aunque el sol que bañaba ligeramente al estadio y las acciones, parecían opacar el mismo. Trelles gritó algo a su defensa y Carbajal comenzó -nuevamente- a batirse como un león, y en la delantera, un jovencito casi desconocido de nombre Alfredo Del Águila, comandó a sus hombres como un general que busca en la estrategia la victoria final, alentando a la media para que rescatara los balones perdidos, comenzó el ataque. A los doce minutos, en una descolgada de "Chava" Reyes, "Fello" Hernández se hizo del balón y sirvió a Del Águila, éste magistralmente regresó la pared a "Fello" quien tocó a Isidoro "El Chololo" Díaz que sólo tuvo que empujar para el gol del empate.

La defensa mexicana fue adelantada por su estratega Trelles y los checos fueron obligados a disparar desde lejos, sin embargo, en una descolgada, Pluskal de cabeza casi logra el gol. La presión fue intensa pero Carbajal se batió en su área y despejó el peligro.

Corría el minuto 29 cuando Del Águila roba el balón en las mismas narices de la defensiva, entrando al área, burló al que le salió al frente y quitándose a un defensa empujando la pierna hacia atrás, sacó un disparo que fulminó a Schoroiff. México le había dado la vuelta al marcador en forma sorpresiva.

Comenzó el segundo tiempo con dominio checo. Con un punto que obtuvieran, se ubicarían como el mejor conjunto del grupo por encima de Brasil y eso es lo que querían. Carbajal se revolvió una y otra vez e impidió el pase del balón a las redes. El mejor hombre dentro de la cancha hasta ese momento era sin duda Del Águila. Jugaba, tal vez, el mejor partido de su vida. Subía, bajaba, birlaba y recuperaba el balón. Cedía con astucia y disparaba con malicia. A partir del minuto 13 y gracias al buen juego de Alfredo, el partido fue nuevamente para México. Hubo cuando menos cuatro tiros a gol que circunstancialmente no entraron a la portería europea. El apoyo del público fue determinante. Cada vez que un mexicano tenía el esférico eran aplausos. Cada vez que lo tenían los checos sonaban las silbatinas.

Faltaba menos de un minuto para que finalizara el encuentro y Checoslovaquia se había volcado para conseguir el empate. En un contragolpe Díaz se internó por el lado izquierdo y Lala cortó con la mano dentro del área. El árbitro no dudó en marcar el penalti que fue cobrado muy bien por Héctor Hernández. El balón regresó a media cancha, los checos lo pusieron en movimiento y el nazareno pitó. El partido terminaba y ante los aplausos en las tribunas y el júbilo en toda la República Mexicana, México conseguía ¡Por fin! su primer triunfo en una Copa del Mundo.

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