Javier Aguirre 2a parte. El técnico

Como mencioné en la entrega pasada, Miguel mejía Barón llamó a Javeir Aguirre a finales de 1992 a la Selección Mexicana, pero no ya como jugadoror, si no como Auxiliar Técnico.

Como mencioné en la entrega pasada, Miguel mejía Barón llamó a Javeir Aguirre a finales de 1992 a la Selección Mexicana, pero no ya como jugadoror, si no como Auxiliar Técnico. "Fue idea de Miguel Mejía Barón, él me indujo al vicio, en 1992 yo jugaba para el Guadalajara y en diciembre de ese año, estando yo en un partido contra Pumas, me llamó a la concentración y me dijo que me quería llevar a la Selección, yo interpreté que como jugador, pero él me quería como ayudante de campo. Tomé una decisión con Silvia, mi mujer, y decidí colgar los botines, terminar mi carrera deportiva, y quince días después ya estaba al lado de Miguel, Memo, Ariel, y del Doctor Díaz, mis maestros todos ellos. Y ya estaba en la cancha de este lado, ayudándole a entrenar a la Selección Mexicana". Javier cumplía su contrato con las Chivas Rayadas del Guadalajara y todavía se dio el lujo de jugar su su último partido el domingo 21 de febrero de 1993. Chivas 1, Leones Negros de la U de G 1. Aguirre salió de cambio al minuto 44 entre aplausos. Sabía que habían sido sus últimos instantes como jugador activo. Ahí comenzó una carrera en el banquillo para Aguirre. Con Mejía Barón en el tricolor, permaneció de 1993-1995, durante dos Copas América y un Mundial de Futbol. En 1993, Miguel mejía Barón le pidió que tomara el curso de Director Técnico, pero el Vasco no quería. "Cuando llegué al Centro de Capacitación con Miguel, él me sugirió que hiciera el curso de entrenador, que no me estorbaba, yo le dije que no tenía interés en ser entrenador y me repitió que lo hiciera, que no me iba a estorbar. Lo hice y en 1995, cuando nos echan de la Selección Nacional, me di cuenta que sí me servía el título de algo". El Atlante, pasaba por una mala racha dirigido por Ricardo Antonio La Volpe y su dueño, José Antonio García, apostó por Aguirre. En la fecha 24, 2 de febrero de 1996, Aguirre inició su carrera como estratega en el partido Atlante-Celaya. El "Vasco" inició con el pie izquierdo, perdió en su primer partido 2-1. Al término de 11 partidos dirigidos, ganó 2, empató 4 y perdió 5. La era Aguirre al frente del Atlante terminaba y él pensaba que hasta ahí había llegado como Director Técnico. Miguel Mejía Barón tomaría las riendas del Atlante y Aguirre partiría a España para seguir aprendiendo en su faceta de D.T. Javier tomaría el curso en la Escuela de Tecnicos del Real Madrid  por sugerencia nuevamente de su mentor. Mejía Barón. SU LLEGADA A PACHUCA Comenzó el Torneo de Invierno 98, el Pachuca de la mano de Andrés Fassi arrancó el certamen con un triunfo, sin embargo, los resultados –cinco derrotas al hilo- orillaron a que al término de la fecha 6 se optara por la posibilidad de un cambio. El hombre elegido por Jesús Martínez, dueño de los tuzos, fue Javier Aguirre que debutó con el Pachuca el 11 de septiembre de 1998 en el encuentro América-Pachuca en un partidazo que terminó con empate a 3 goles. Aún cuando no le fue del todo bien: 11 dirigidos, 2 ganados, 4 empatados y 5 perdidos. Algo vio Martínez en el "Vasco" que decidió dejarlo para el torneo siguiente, brindándole todo su apoyo. Sobre su llegada a Pachuca, Aguirre comentó: "En esta segunda experiencia me pasó algo parecido a lo de Atlante, vengo también a 11 partidos del final y también el equipo con problemas de descenso. Es una labor desgastante, es un trabajo durísimo, de convencimiento, de recuperación de objetivos, de recuperación de la confianza, de intentar tapar hoyos porque luego no te da tiempo para más y de tratar de no equivocarte o de hacerlo lo menos posible, en la elección de los jugadores, en la manera de jugar y sacar puntos, ese es el secreto, de repente jugando mal, priorizando el sacar puntos por encima del espectáculo". Javier tendría una encomienda difícil. Tomar a un equipo que no pensaba en el campeonato ni mucho menos, primero la mente estaba puesta en no descender, luego, el tiempo diría para que más se estaba hecho. Cuando se acepta el cargo de un equipo a mitad de un torneo se tienen dos grandes desventajas: se juega con el plantel que se tenga y se tiene que determinar un sistema sobre la marcha cuando los jugadores están impuestos a un ritmo de juego y entrenamientos. El "Vasco" luchó en contra eso y en contra de la desconfianza de los medios de comunicación que no estaban seguros de su capacidad para salvar a un conjunto del descenso. Sus palabras al tomar el conjunto fueron: "Durante mi carrera he militado con equipos ganadores y llego a esta ciudad con la misma idea, llevo en mi sangre el deseo de triunfar y el espíritu del ganador, de hacer historia en esta carrera que comienza y creo que lo voy a lograr..." Y vaya que lo consiguió. El torneo en puerta –Verano 99- tenía para Aguirre la ventaja de poder escoger personalmente a nuevos elementos que coadyuvaran al plantel ya existente. El Vasco optó por elementos de experiencia y apostó por las Fuerzas Básicas tuzas. La combinación no podía ser más perfecta. El equipo hidalguense luchó palmo a palmo, jornada tras jornada y logró permanecer en el Máximo Circuito del balompié nacional y Aguirre, antes criticado, comenzó a ser visto de otra manera y la directiva del Pachuca que siempre apoyó al joven técnico sabía que no se estaba equivocada, que lo mejor estaba por venir . Una vez superado el problema del porcentaje, Aguirre apostó a lo grande: calificar al Pachuca a la Liguilla en el Invierno 99, algo que no conocía la afición tuza. Para esto, necesitaba un equipo que en cada partido se partiera el alma, al cual se le podía recriminar cualquier cosa, pero ganara, empatara o perdiera dejaria la vida misma dentro del terreno de juego. Imbulló en los jugadores un espíritu de lucha y profesionalismo a toda prueba, mismos que lo caracterizaron a él como futbolista.  Haciendo una campaña brillante, sorteando los diferentes escollos, logró lo prometido, calificó aún con ciertas dificultades, al Pachuca a la Liguilla. El Pachuca no solo recompensó a su afición con la Liguilla, si no que llegó a la Final del futbol mexicano, algo impensable apenas un año atrás cuando no se creía ni siquiera que lograra permanecer en el Máximo Circuito. Y no fue todo, el Pachuca de Javier Aguirre dando cátedra a uno de los mejores conjuntos del balompié, el Cruz Azul, logró ya no lo inesperado, si no lo que se consideraba imposible en muchos años: ¡El Campeonato de Liga Invierno 1999! Aguirre jugó con el destino y terminó ganando, como casi siempre lo ha hecho. Aguirre llegaría a una final más, en el Verano 2001, pero en esta ocasión perdió el encuentro definitivo frente al Santos. Entonces, el destino le traería una nueva sorpresa. La Selección Nacional... Tema de la siguiente entrega sobre la vida de Javeir Aguirre.

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