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Misael Espinoza

Domingo 4 de Octubre del 2009



En esta ocasión recodaremos a uno de los mejores mediocampistas que ha dado el futbol mexicano. Misael Espinoza. Trabajó lavando coches, aseando calzado, en una refaccionaria y en una vulcanizadora. Desde niño jugó en diversos equipos de su natal Tepic, Nayarit, en donde nació el 12 de abril de 1965.

Uno de 11 hermanos, Eduardo Misael Espinoza Padilla, sufrió de una infancia humilde, llena de carencias, pero también de ambiciones, Llegó a la preparatoria con toda intención de estudiar más adelante Ingeniería Civil, pero el futbol le truncó ese camino y lo llevó por otro que le dio grandes satisfacciones.

En su infancia participó en los conjuntos 20 de Noviembre, el Internacional y el Zapata, hasta que Francisco Avilán lo invitó a la Selección juvenil que jugó en el Torneo de Cannes de 1984.

Su increible talento llamó la atención del Monterrey, equipo que lo firmó y lo debutó ese mismo año. El 19 de agosto de 1984 en el partido Morelia-Monterrey se dio a conocer este jugador con gran habilidad y toque de balón.

Entró de cambio por el brasileño Mario Mota. Si bien tardó en anotar su primer gol –6 de marzo de 1988 al Correcaminos-  su movilidad y trato con la pelota, llamaron la atención de aficionados, técnicos y periodistas. Inició como centro delantero, pero poco a poco lo ubicaron en su verdadera posición, la de medio campista creativo.

Jugó con Monterrey, Chivas, León, Necaxa, Querétaro y nuevamente Monterrey y en todos tuvo grandes actuaciones. Cuando su carrera estaba en todo lo alto, como parte del Guadalajara, sufrió lo indeseable para un futbolista. Aurelio “Coreano” Rivera en una entrada desleal, fracturó a Misael Espinoza durante el partido Chivas-Puebla el 12 de diciembre de 1993. Misael había traído asoleado a Rivera con quiebres de cintura y arrancones veloces por las bandas, hasta que el “Coreano” optó por lo más sucio, pararlo en seco mediante una falta que terminó en fractura, alejándolo inclusive de la Selección Mexicana.

Gracias a su fortaleza física y mental, Misael regresó por sus fueros y logró convencer a Miguel Mejía Barón, quien lo llevó al Mundial de 1994, cuando ya todos lo daban por muerto para el futbol.

Espinoza anotó a lo largo de su carrera 82 goles y dio 38 pases para gol. El Monterrey lo registró en el Apertura 2004 para darle un partido de homenaje dentro de la liga, para un digno retiro, pero el jugador se mostró tan entero, que se mantuvo ese torneo y en el siguiente, retirándose definitivamente el 19 de febrero del 2005 en el partido que el Monterrey le ganaba al América 4-2. Inició de titular y salió al minuto 45.

Misael decidió que ese era por fin, el último encuentro que jugaba. El equipo que más quiso jugando ante el equipo de su niñez. No podía tener mejor final. El Monterrey ganó y le quitó lo invicto a las Águilas, el público se entregó por completo al veterano mediocampista.

Los aplausos de la afición, de sus compañeros e inclusive de los rivales, sellaron una carrera llena de éxitos.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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