Los Estadios mexicanos (Primera parte)

Desde los polvorientos llanos a principios del siglo XX, los vetustos estadios de madera que poblaron el país para la práctica del futbol y otros deportes, la conformación de los primeros colosos.

Desde los polvorientos llanos a principios del siglo XX, los vetustos estadios de madera que poblaron el país para la práctica del futbol y otros deportes, la conformación de los primeros colosos de cemento hasta la consolidación del futbol con la creación de la Catedral del Futbol Mexicano, el majestuoso Estadio Azteca, en México se ha jugado al futbol en diferentes escenarios, todos grandiosos en su época. Primero fueron los ingleses, luego los españoles, quienes sentaron las bases para el futbol en México. Los patios de los colegios fueron, sin duda los primeros campos del futbol mexicano, luego, los llanos, que inundaban la comarca mexicana, se poblaron de jóvenes jugadores de futbol que, con manifiesto entusiasmo, comenzaron a patear en las polvorientas colonias periféricas de las grandes ciudades. El futbol se convirtió entonces en un espectáculo y algunos jugadores manejaban el balón mejor que otros y así, nacieron los estadios. Entre los más bellos y funcionales de aquellos años mozos, sobresalieron tres sobre los demás: El del España, ubicado en la Colonia de la Teja, hoy en día Melchor Ocampo; el del Necaxa, que se encontraba en la Calzada de los Cuartos, hoy Av. Obrero Mundial esquina con Calzada de Tlalpan y, por supuesto El Asturias, ubicado en Calzada del Chabacano, cerca de lo que actualmente es la estación del metro del mismo nombre. El parque Asturias haría furor, con sus 20 mil localidades, con llenos espectaculares y con partidos internacionales que hicieron época, hasta que fue quemado por aficionados iracundos en 1939 y aún cuando renació de entre las cenizas, este fue el inicio del final de los estadios de madera. Pero la capital seguía creciendo a pasos agigantados, los llanos comenzaban a desaparecer y los estadios de madera resultaban insuficientes, por lo que Neguib Simón, un empresario audaz, decidió apostar en un proyecto en el que muchos no creyeron, la creación de un escenario para más de cincuenta mil aficionados, del cual, se comentó entre otras cosas que jamás se llenaría. Concluida la obra en 1946, el estadio recibió el nombre de Estadio Olímpico de Ciudad de los Deportes, aún y cuando nunca ha tenido una pista olímpica, ni ha servido para tales fines. El estadio, que fue rebautizado por los aficionados como el Olímpico de Insurgentes y que con el paso del tiempo se denominaría Azulgrana (en los años 80 con la compra del DDF, en este escenario Atlante se coronó en la Temporada 1992-1993) y actualmente Estadio Azul (a partir de 1997, con la llegada de Cruz Azul y que vería campeón a La Máquina en el Invierno de ese mismo año). El inmueble de Ciudad de los Deportes, se convirtió desde su aparición en el máximo escenario del futbol capitalino, hasta que a mediados de los años cincuenta, el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria ocuparía el lugar de prestigio, dejando como un elefante blanco por mucho tiempo al viejo escenario de la Colonia Noche Buena. Cuando el Presidente Miguel Alemán dio luz verde para la construcción de la Ciudad Universitaria, no podía faltar un escenario digno de la máxima Casa de Estudios. Construido sobre una vasta extensión de piedra volcánica, arrojada por el Volcán Xitle, el Estadio Olímpico de C.U. al que se le conoce también como el Estadio México 68, se inauguró oficialmente en 1952, para sus 72 mil aficionados, aunque el futbol pisó por primera vez la grama universitaria en 1955 con motivo de los II Juegos Deportivos Panamericanos. A partir de la campaña 1955-1956, los equipos América, Necaxa y Atlante, asasumieron como su casa el Estadio de C.U. y desde 1962, los Pumas de la UNAM escribirían páginas gloriosas. El Estadio Olímpico de C.U. ha sido testigo de grandes eventos como los pentagonales y hexagonales de los años 60, Juegos Olímpicos en 1968, los Juegos Panamericanos en 1975, la Universiada en 1979, los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1991 y el Campeonato Mundial de Futbol en 1986. Además, en la liga, el Estadio Olímpico de C.U. ha visto jugar en su grama las Finales de la Temporada 1965-1966, 1977-1978, 1978-1979, 1980-1981, 1984-1985, 1987-1988 y 1990-1991 y en últimos años, vio coronarse a los Pumas en dos ocasiones en el año del 2004 y el más reciente en el 2009, sin demeritar torneos internacionales como La Copa Interamericana y La Copa Libertadores. EN LA SEGUNDA ENTREGA, EL ESTADIO JALISCO.

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