El Estadio Azteca (Primera parte)

A partir de esta semana le dedicaré algunos capítulos a la máxima casa del futbol mexicano para que conozcan más de la llamada catedral del balompié mexicano.

A partir de esta semana le dedicaré algunos capítulos a la máxima casa del futbol mexicano para que conozcan más de la llamada catedral del balompié mexicano. EMILIO AZCÁRRAGA, INCURSIONANDO EN EL FUTBOL Hoy en día el futbol inunda los medios de comunicación en forma por demás significativa. Hace poco más de medio siglo contadas estaciones de radio y algunos periódicos procuraban pequeños segmentos para dar a conocer lo ocurrido en el balompié nacional. La televisión, que recién iniciaba, no volteaba a ver al futbol porque simplemente no lo consideraba como un negocio. Pero algo ocurrió en 1956 que cambió por completo la visión al respecto. En México se llevó acabo el Segundo Torneo Panamericano de Futbol, que cuatro años atrás se había jugado en Chile. Era el primer torneo internacional oficial de magnitud que organizaría nuestro país del 26 de febrero al 17 de marzo de aquel año. Escuadras como la de Brasil, Argentina, Chile y Perú llegaban con lo mejor de su futbol sudamericano; México, los recibía con la ilusión de hacer un buen papel en casa. El primer partido en disputa fue un México-Costa Rica y aquí se dió un hecho sin precedentes. El Estadio de CU -entonces el máximo escenario en México- se abarrotó al máximo. A las afueras del inmueble ¡más de 40 mil personas sin boleto¡ pretendían entrar y presenciar el partido y las autoridades fueron insuficientes para contener los ríos de gente que empujaban y se colgaban de las bardas causando un gran número de lesionados. Los siguientes partidos no difirieron de este, miles de espectadores clamaban por un boleto, pero todos los de la serie estaban agotados. Era tal el furor causado que el Departamenteo del Distrito Federal a través de la Oficina de Espectáculos Públicos pidió a Telesistemas de México (hoy Televisa) que transmitiera los encuentros. Los directivos se encontraban renuentes pero aceptaron al ver que era incontrolable el número de aficionados. Por primera vez en México el futbol se vería y escucharía a través de un aparato de televisión. El éxito fue inmediato. Se alcanzaron los raitings más altos hasta entonces y en cada encuentro los mismos aumentaban. Emilio Azcárraga Milmo, el magnate televisivo sin salir de su sorpresa y dilucidando el potencial que tenía en sus manos, comenzó a planear una estrategia para aglutinar a esa masa creciente de  adictos al futbol. El primer paso fue adquirir en 1959 al equipo con mayor presencia en la Ciudad de México y uno de los máximos exponentes con miles de seguidores en el país: el América. En aquellos años el Guadalajara comenzaba una era de títulos que lo llevó a ser el "Campeonísimo" del futbol nacional, además que el hecho de jugar siempre con puros mexicanos lo llevaban a ser el bueno de la película. Se necesitaba al malo y ese sería el América. Azcárraga logró grandes contrataciones internacionales y asumió que los partidos entre América y Guadalajara debían ser explosivos, candentes y, porqué no, polémicos, todo, engrandecido por la televisión. Los resultados eran notables. Los encuentros marcaban llenos completos tanto en Jalisco como en la capital del país. El cuadro de Coapa necesitaba casa propia, un lugar digno para "el mejor equipo de México" como diría el mismo Azcárraga. Era inminente que saliera del Estadio de CU para crecer como su nuevo dueño quería. La construcción de un mayor escenario estaba cerca...

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