Estadio Azteca IV y último

Con esta entrega termino el texto sobre el Estadio Azteca que espero hayan disfrutado.

Con esta entrega termino el texto sobre el Estadio Azteca que espero hayan disfrutado. LA INAUGURACIÓN Todos sabían la fecha de la inauguración, los medios de comunicación lo anunciaron desde meses atrás, el 29 de mayo de 1966 comenzaría una nueva historia para nuestro balompié. Pero los contendientes sólo se sabrían dos semanas antes. El secreto mejor guardado era el partido de inicio y se dio a conocer el día 12 de mayo: América vs. Torino eran los elegidos. El jueves 26 de mayo llegó el Torino. Los anuncios irrumpieron los diarios hablando del gran evento y los precios del mismo: 4 y 8 pesos, los boletos estarían a la venta en el Parque de béisbol del Seguro Social y en algunas tiendas deportivas. Las filas rebasaron las expectativas, casi todo México quería estar en la inauguración. Los aficionados llegaron muy temprano. Las avenidas inundadas por una euforia desbordante colmaban los corazones de los que asistirían al Azteca. Los estacionamientos comenzaron a llenarse poco a poco y las largas filas en las entradas de Tlalpan e Insurgentes daban un espectáculo nunca visto por su magnitud. ¡Casi ciento diez mil personas cómodamente sentadas esperaban con ansias que dieran las doce del día!. Por la parte norte de la cancha aparecieron las personalidades invitadas: Gustavo Díaz Ordaz, Presidente de México; Sir Stanley Rous, Presidente de FIFA; Emilio Azcárraga, Guillermo Cañedo, el regente Ernesto P. Uruchurtu, Fernando González Fernandón, Presidente del Atlante y Julio Orvañanos Presidente del Necaxa, entre muchas más, mismas que momentos antes develaron la placa que inauguraba oficilamente el inmueble. Se izó la bandera y el Himno Nacional inundó el ambiente. Después de unas palabras, el presidente de México dio la patada inicial ante el silbatazo del árbitro Fernando Buergo. El Estadio Azteca se declaraba inaugurado... EL PARTIDO: Con su clásica playera crema y su pantaloncillo azul marino el América hizo su aparición en la cancha del Azteca. El Torino, vistiendo de vino y short blanco pisó también la grama. El pasto se encontraba ligeramente crecido, lo que hacía pesada la cancha. Los fotógrafos no perdieron oportunidad e inundaron de luces a los jugadores tomando la llamada foto oficial. Una vez colocados en sus posiciones, los capitanes se plantaron en el semicírculo central para el intercambio de banderines y determinar también que lugar de la cancha ocuparía cada conjunto. El balón naranja -idéntico al oficial de la Copa del Mundo de Inglaterra- fue colocado en posición y el árbitro Fernando Buergo dio el silbatazo inicial para que las acciones comenzaran. Fue apenas al minuto 10 cuando en una descolgada Alfredo Del Aguila mandó el esférico al bebé Arlindo Dos Santos quien burló a la defensa con uno de sus clasicos movimientos de piernas. La sólida defensiva italiana, se vio superada por el habilidoso brasileño quien de derecha venció a Vieri. Se había consumado el primer gol en el Azteca. Más de cien mil voces gritaron al unísono la anotación. Una sensación indescriptible llenó de gozo a los asistentes. El ruido ensordecedor retumbaba contra las tribunas de cemento. Parecía como si miles de abejas se hicieran escuchar en aquel momento. El cuadro italiano comenzó a realizar llegadas por ambos costados, pero el América plantó una sólida defensa en la que sobresalía la figura de Alfonso Pescado Portugal por el centro, dando gritos y ordenando a los laterales Titino Martínez y Martín Ibarreche, sin demeritar al central Gilberto Vega, que estaba impasable. En la media Víctor Mendoza recuperaba los esféricos y se multiplicaba para dotar de balones al creativo Arlindo y al incansable Del Aguila que llenaron de pases a Vavá y al Lobo Solitario José Alves Zague  que recibía el balón y pegaba la carrera por cualquiera de los dos lados, convirtiéndose en un dolor de cabeza para los italianos. Al centro, Jorge Coco  Gómez esperaba cualquier oportunidad para incrustar el balón en la portería. En el primer tiempo el hombre más peligroso fue sin duda Arlindo, que además del gol estrelló un par de balones en los travesaños. Ya para el segundo tiempo, el América bajó el ritmo mientras que el Torino adelantó sus líneas. Arlindo, extenuado por lo que hizo en la primera parte, disminuyó descaradamente su juego. Aún así, cuando el Torino dominaba el partido, los azulcremas encontraron el segundo gol al minuto 7 del segundo tiempo, Víctor Mendoza desbordó por la izquierda y ante una débil marca se internó para mandar un fogonazo que se estrelló en el poste derecho. El esférico regresó al área en donde el siempre oportuno Zague sólo tuvo que empujarlo. Los aficionados de pie corearon el gol y con aplausos estruendosos demostraron que las expectativas estaban colmadas con creces. El cuadro italiano comenzó a apretar de nueva cuenta, no quería irse con las manos vacías y Ataulfo Sánchez sintió la presión de las insistentes llegadas. Transcurría el minuto 19 de la parte complementaria, el defensa Teneggi  que había entrado en cambio por Cella mandó un centro elevado al área del cuadro mexicano que tomó desprevenidos a los defensas. Gualtieri arribó con la fuerza de una locomotora, levantó la pierna a la altura de la cabeza y rozó oportunamente el balón que entró techando a Ataulfo Sánchez, quien nada pudo hacer por evitar el gol. El América mostró entonces un descontrol, mismo que aprovechó el Torino. Al minuto 21 Arlindo perdió tontamente el balón con Albrit quien había entrado en lugar de Ferrini, se introdujo por la banda derecha con una mala marca del cuadro mexicano y centró por donde llegaba nuevamente Gualtieri que de cabeza logró el empate esperado. El América intentó retomar el juego con el que deleitó el primer tiempo y los primeros minutos del segundo, pero el tiempo se vino encima, los italianos regresaron al catenacio que tan bien dominan. En los últimos minutos un par de llegadas inquietaron al cuadro de Turín, pero la igualada estaba decretada. Más allá de resultados, los aficionados abandonaron la cancha a sabiendas de que aquel momento tan especial nunca sería olvidado, la inauguración del Estadio Azteca significaba más que un simple partido de futbol... Los cuadros que jugaron aquel histórico encuentro fueron los siguientes: AMERICA: Ataulfo Sánchez; Javier Martínez, Gilberto Vega (Juan Bosco), Alfonso Portugal, Martín Ibarreche; Víctor Mendoza, Arlindo Dos Santos, Alfredo del Aguila; Izidio Neto "Vavá", José Alves "Zague", Moacyr Santos y Jorge Gómez. TORINO: Lido Vieri; Natalino Fossati, Angelo Cereser, Giorgio Puia, Giancarlo Cella, Tennegi; Pestrin (Albrit), Gualtieri, Giorgio Ferrini; Schutz, Gianbattista Moschino y Luigi Simoni.

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