México en los Mundiales. Uruguay 1930. La Primer experiencia

El año de 1930 fue difícil para México en materia de futbol. La lucha de poderes dentro de la Federación se hacían notar mientras que nuestro país se preparaba para acudir al primer Mundial.

El año de 1930 fue difícil para México en materia de futbol. La lucha de poderes dentro de la Federación se hacían notar mientras que nuestro país se preparaba para acudir, por invitación del Embajador uruguayo, a la primera Copa del Mundo a celebrarse en Montevideo del 13 al 30 de julio de ese mismo año.

Ante los malos resultados arrojados en la Olimpiada de Ámsterdam, con aquel decepcionante 7-1 en contra y con la nula aceptación del futbol nacional, se optó por llamar a un entrenador que decía conocer a la perfección las nuevas tácticas empleadas en Europa. Ante todo, se llamaba él mismo "un gran motivador de los jugadores". Su nombre: Juan Luqué de Serrallonga.

Luqué era un andaluz, radicado desde hacía tiempo en nuestro país y que dirigía  a uno de los equipos de mayor renombre de la época: El Germania.

El cuadro mexicano que viajaría a Montevideo fue elegido por dos hombres pertenecientes a la Federación Mexicana de Futbol: Jesús Salgado, Presidente del Atlante y Luís Andrade Pradillo, representante del América. En aquellos años el seleccionador tenía poca o nula injerencia en cuanto a escoger a los jugadores.

Los convocados a esta primer experiencia mundialista fueron:

Como porteros, Isidoro Sota y Oscar "Yori" Bonfiglio. Defensas Rafael Garza Gutiérrez "Récord", Manuel "Chaquetas" Rosas y Francisco Garza Gutiérrez. Medios: Felipe Rosas el "Diente", Alfredo Sánchez el "Viejo", Raymundo el "Mapache" Rodríguez y Efraín Amezcua. Y como delanteros: Hilario el "Moco" López, Roberto la "Pulga" Gayón, Dionisio "Nicho" Mejía, Juan el "Trompito" Carreño, Luis "Pichojos" Pérez, José "Pepe" Ruiz, Felipe la "Marrana" Olivares y Jesús el "Chiquilín" Castro.

Además, como primer Árbitro internacional mexicano viajó Gaspar Vallejo. El Jefe de la Delegación para ver todo lo relacionado con hospedaje y viáticos fue Ernesto Sota García, quien había sido jugador en la Olimpiada de Ámsterdam.

El viaje fue largo, partieron el 2 de junio rumbo a Veracruz y una vez ahí, abordaron al día siguiente un vapor que los trasladó a Nueva York. En la ciudad más cosmopolita tuvieron la oportunidad de adquirir balones ingleses de excelente calidad y de entrenar con un equipo local. Viajaron en barco a Sudamérica en una travesía que duró 26 largos días, durante los cuales practicaron calistenia, brincaron la cuerda y trotaron por el barco. El balón fue tocado pocas veces, ya que corría el peligro de que se fuera por la borda, por lo que se amarró uno al mástil y los jugadores brincando, intentaban cabecearlo o alzando la pierna, puntearlo hacia arriba.

Llegaron a Río de Janeiro y realizaron prácticas durante dos días. Una vez en Montevideo, se hospedaron en Villa Lezica, un lugar alejado de los pecados mundanos de la ciudad con lo que Luqué de Serrallonga creyó proteger a sus inquietos jugadores, sin embargo del hotel a la zona de entrenamiento prácticamente perdían toda la mañana.

El día 13 de julio a las 15:00 horas, México tuvo la suerte de inaugurar el Primer Campeonato Mundial.  El partido se desarrolló en el Estadio Pocitos del Club Peñarol ante 6 mil 000 espectadores, porque el Estadio  Centenario no estaba terminado aún. En el palco de honor se encontraba Jules Rimet, Presidente de FIFA.

El resultado del partido fue un contundente 4-1 en favor de Francia. Los mexicanos, según las crónicas, salieron un tanto desconcertados y asustadizos.

El segundo encuentro fue contra Chile el 16 de julio en el Parque Central, casa del Nacional ante 12 mil aficionados. México cayó de nueva cuenta al son de tres goles a cero. El último encuentro disputado por los nuestros se realizó ante Argentina, a la postre subcampeón, y fue el mejor jugado, a pesar del 6-3 en contra. Este partido sí se llevó a cabo en el famoso estadio del Centenario el 19 de julio a las tres de la tarde, con asistencia de 60 mil personas.

En total, se anotaron cuatro goles y se recibieron 13. Juan "Trompito" Carreño, Manuel Rosas (dos veces) y Roberto la "Pulga" Gayón fueron los anotadores mexicanos. El seleccionado nacional concluía así su primer gesta mundialista, regresaba a tierra azteca ante la decepción de los aficionados que esperaban más de su representativo.

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