El Mister Roca

En esta ocasión quiero recordar en mi anecdotario a un gran personaje del futbol mexicano, quien fue casi por 20 años jugador de futbol y luego un estupendo estratega, pero sobre todo un increíble...

En esta ocasión quiero recordar en mi anecdotario a un gran personaje del futbol mexicano, quien fue casi por 20 años jugador de futbol y luego un estupendo estratega, pero sobre todo un increíble ser humano, José Antonio Roca García. El Mr., como le llamaban todos, llevaba el futbol en la sangre, sobrino de dos de los llamados Once Hermanos del Necaxa, tenía por todos lados de donde sacar su amor por el balompié. Como jugador, fue extraordinario, titular indiscutible en sus equipos y seleccionado nacional en dos Copas del Mundo además de que se perdió una tercera por falta de presupuesto, por lo que materialmente fue bajado del avión. Recién retirado como futbolista y al frente de un escritorio en la FMF, fue rescatado por Guillermo Cañedo quien lo puso a cargo del América al que hizo Campeón en su primer año dirigiéndolo. Esto ocurrió en la Temporada 1970-1971. Apenas arrancaba la siguiente temporada y el América estrenaba su corona ante el benjamín de la Primera División, el recién ascendido San Luis. Era el 31 de octubre de 1971 y de inmediato el América dio muestras de su poderío.

Al minuto 7 Borja anotó el primero y 10 minutos después Carlos Reinoso puso el marcador 2-0. Al finalizar el primer tiempo ya era una loza para los visitantes, América 4 San Luis 0. José Antonio Roca, quien era un caballero, sintió pena por el equipo rival que era dirigido por su viejo amigo y compañero en la Selección Nacional Salvador “Chava” Reyes que hacía sus pininos en el arte de la Dirección Técnica, pero que al mismo tiempo era un jugador más y que al estar en la cancha poco podía hacer para levantar a su equipo. Roca, cada vez que pasaba un jugador rival al lado de su área y al verlos prácticamente sin entrenador les daba aliento: "¡Échenle ganas muchachos! ¡Vamos San Luis córranle! ¡Vamos, dale, sin desanimarte!" Y así, mientras caía el quinto y el sexto de la tarde. Osvaldo Castro "Pata Bendita", molesto porque el Mister alentaba a los rivales, se acercó y le dijo: "Bueno, ¿usted entrena al América o al San Luis? Roca sonrió y se fue a sentar a su banca mientras que Salvador Reyes, lograba dar el pase a Guevara para el único tanto de los visitantes. Al término del encuento José Antonio Roca abrazaba al "Pata Bendita" y se retiraban juntos del terreno de juego mientras el Mister, sin perder su sonrisa franca le decía que tanto en la derrota como en la victoria jamás hay que perder la humildad y la educación...

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