Renuncia del encargado de Selecciones… en 1938

Si creen que el problema de la renuncia del Director de Selecciones Nacionales es algo nuevo, déjenme decirles que no es la primera vez que ocurre en nuestro bendito futbol.

Si creen que el problema de la renuncia del Director de Selecciones Nacionales es algo nuevo, déjenme decirles que no es la primera vez que ocurre en nuestro bendito futbol en donde se nota que los dirigentes  jamás estudiaron historia, porque siguen repitiendo los mismos errores.

Esto que les voy a contar ocurrió en el ya lejano 1938.

En aquel año existían dos organismos claramente identificados: La Federación Nacional de Futbol (hoy Federación Mexicana de Futbol) que estaba afiliada a la FIFA y la Liga Mayor (hoy Primera División) y que tenía un poder impresionante muy por encima de la misma Federación -sí, tal y como ocurre hoy en día-.   Pues resulta que en aquel año México acudió a los Juegos Centroamericanos en Panamá y en donde el futbol tenía dos claros protagonistas: México y Costa Rica. En efecto, en aquellos años el futbol tico contaba con grandes futbolistas, muchos de los cuales jugaban precisamente en la Liga mexicana.   La Liga Mayor, temiendo que Costa Rica les quitara la Medalla de Oro ordenó una treta que a todas luces resulta tramposa, prestó a la Federación Tica a los jugadores costarricenses que militaban en nuestra Liga con la condición de que no alinearan en el partido que jugarían contra México. La Federación centroamericana a regañadientes tuvo que aceptar, porque medio equipo tico lo hacía en nuestras canchas.

El Presidente de la Federación era Antonio Flores Mazarí y la Liga Mayor lo nombró al mismo tiempo encargado de la Selección Nacional para el Torneo centroamericano y posteriores (hoy en día Director de Selecciones Nacionales).   Ya instalados en Panamá, en donde se verificaría el Torneo, México ganó casi todos sus encuentros: 3-1 a Colombia, 1-0 a Venezuela, 6-0 a El Salvador y empató a 2 goles con el anfitrión Panamá.   El Tri llegó al último partido a la par que Costa Rica y era precisamente contra estos que disputaban el Oro.   El equipo costarricense pretendió alinear a sus jugadores estrella, igual que como lo había hecho a lo largo del Torneo, pero la Delegación Mexicana les recordó el trato de que ante México no podían hacerlo.

El Ministro de Costa Rica en Panamá hizo ver con enfado que eso era trampa y que resultaba injusto para el Torneo que esto ocurriera y que contravenía todo orden deportivo. Para conciliar los ánimos, Flores Mazarí junto con el Ministro de México en Panamá, Licenciado Estrada Cajigal, acordaron que los ticos podían alinear en contra de México.   Grandes elementos como Rodolfo Muñoz “Bush”, Quesada, Hutt y Bonilla pudieron jugar finalmente.

Algunos jugadores mexicanos protestaron -sí, tal y como hoy en día- y jugaron a regañadientes, no sin antes mandar un telegrama a la Liga Mayor informando que jugarían la Final bajo protesta.   México ganó finalmente 2-1 en un estupendo partido en donde ninguno de los dos conjuntos desmereció y los jugadores nuestros recibieron su Medalla de Oro ganada deportivamente.

El equipo nacional llegó a tierras mexicanas celebrando el título centroamericano. La afición jubilosa los alzó en hombros, pero un hombre no podía celebrar: Antonio Flores Mazarí sintió el repudio de algunos jugadores y de los dirigentes de la Liga Mayor.

Una vez en territorio nacional el flamante encargado de la Selección Nacional fue destituido de su cargo de la Liga y no sólo eso, sino que se le exigió a la Federación Nacional de Futbol que de igual manera dieran de baja al directivo, porque “había traicionado su confianza y era persona non grata para el futbol” y que de no hacerlo la Liga se separaría de la Federación.   La Federación se sintió claramente amenazada, al ser la Liga Mayor la carta más fuerte del futbol nacional el rompimiento pesaría mucho en el futbol de los estados. No pasaron sino algunos días y el 24 de marzo de 1938, Flores Mazarí ante la presión que venía por todos lados: Federación, Liga y prensa, renunció como Presidente de la Federación.

Los dirigentes y jugadores habían ganado. El futbol mexicano perdía a un hombre que no hizo sino seguir las reglas del Torneo centroamericano y que decidió jugar sin trampas. El futbol mexicano perdía en su conjunto y la historia quedaba ahí, en el camino de los hechos para que jamás se repitieran los mismos acontecimientos…

Cosa que por supuesto no sucedió.

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