Futbol y Revolución, de los ingleses al verdadero futbol mexicano

Hace unos días celebramos 100 años del inicio de la lucha armada en nuestro país. Los cambios políticos y sociales dan para el análisis, el país hoy en día sigue sufriendo las injusticias.

Hace unos días celebramos 100 años del inicio de la lucha armada en nuestro país. Los cambios políticos y sociales dan para el análisis, el país hoy en día sigue sufriendo las injusticias entre ricos y pobres y el pueblo, pero en el futbol la Revolución Mexicana sí trajo cambios en verdad significativos.

El campeonato del futbol mexicano nació con cinco conjuntos en 1902, la llamada Liga Amateur de Football Association (que en línea directa es lo que hoy en día conocemos como Primera División) conformada por el Pachuca Athletic Club, Orizaba, Reforma Athletic Club, British Club y Cricket Club dieron vida a ese primer campeonato en donde todos, absolutamente todos sus jugadores eran ingleses.

Fue un año después, en 1903, cuando Jorge Gómez de Parada, un joven mexicano perteneciente a una familia de abolengo que había cursado sus estudios en Inglaterra debutó en un partido del Reforma Athletic Club. Cinco años más tarde, David Islas, sería el segundo mexicano en jugar en la Liga, en este caso con el Pachuca.

Hasta 1907 se jugó con 5 equipos, este año desapareció uno de ellos y el Torneo hubo de celebrarse con tan solo cuatro escuadras. Para el año de 1908, mismo en el que el Presidente Porfirio Díaz anunció a un Reportero norteamericano que el país estaba apto para ser gobernado por otros que no fuera el mismo Díaz, salieron del clandestinaje diversos grupos de oposición y la tensa calma trajo consigo algunos enfrentamientos. El torneo de futbol sufrió el desmembramiento de un conjunto y el campeonato sólo se jugó con tres equipos, aunque al año siguiente se jugó con cuatro.

Como podemos ver, ya casi iniciada la lucha armada, tan solo 2 mexicanos habían jugado al futbol en una Liga bien constituida pero que parecía más inglesa que mexicana.

Cuando la Revolución estalla propiamente en 1910, el futbol se vio nuevamente mermado y para las Temporadas 1910-1911 y 1911-1912 quedaron en pie tan solo el Reforma AC, el British FC y por supuesto el decano Pachuca. Las dificultades para celebrar los Torneos son de imaginarse, la transportación se vuelve escasa, la seguridad en los caminos es nula y la vida de cualquiera pende de un hilo.

Sin embargo, en 1910 se les unió un nuevo conjunto que va muy acorde a la época, el México de San Pedro de los Pinos, en cuyas filas había mexicanos e hijos de españoles, pero no ya ingleses como en todos los anteriores.

Es decir, que la misma Revolución ayudó al futbol a lograr salirse del viejo cascarón inglés.

Es una época en la que muchos ingleses atemorizados por la situación del país, deciden emigrar a nuevos horizontes ya sea hacia los Estados Unidos o simplemente de regreso a las Islas Británicas.

Grandes jugadores ingleses desaparecen del mapa futbolístico mexicano para no regresar jamás y los nacionales comienzan a abrirse paso en el concierto futbolístico.

La guerra civil mexicana se convierte en un parteaguas del futbol nacional, ya que si bien las dificultades son muchas y grandes jugadores dejan la acción, también es cierto que viene un "boom" de elementos nacidos en nuestro país que ocupan las plazas de los que se fueron. Nombres como Jesús Piña, Alfonso Ortiz, Islas y Carlos Orozco se hacen cada vez más comunes entre la afición.

Durante los primeros años de la Revolución, época difícil para viajar a la capital a jugar el certamen de futbol, se dieron cientos de anécdotas dignas para el recuerdo. Una de ellas, nos refleja fielmente lo que tuvieron que pasar los jugadores para seguir practicando el deporte que tanto les gustaba.

Alfred C. Crowle jugador del Club Pachuca y que años más tarde sería uno de los creadores del Necaxa, motiva a sus compañeros para que sigan adelante y en más de una vez consiguió prestados varios automóviles para movilizar al equipo.

En una ocasión, logró que el Pachuca viajara en un camioncito de redilas que consiguió en la mina de Santa Gertrudis, pero apretados solo cabían 10 jugadores. Sacando unas pajitas Fred Williams defensa del conjunto perdió y tendría que buscar otro medio de transporte. Alfred Crowle decidió no dejarlo solo y mientras el equipo marchaba, ellos  se dedicaron a buscar unos caballos para viajar rumbo a la Ciudad de México. En el trayecto fueron detenidos por un grupo de hombres armados que pretendieron fusilarlos al pensar que eran gringos. Con mil dificultades y comprobando mediante sus arreos de juego que eran futbolistas del Pachuca consiguieron que los dejaran en libertad algunos kilómetros más adelante, en la sierra. Ahí, lograron que unos campesinos los bajaran en mulas al poblado más cercano y de ahí caminaron y caminaron hasta que llegaron de nueva cuenta a Pachuca ¡Habían transcurrido seis días! En la ciudad, todos estaban preocupados por los dos jugadores.

William llegó desfallecido y temeroso, jurando que jamás volvería a viajar de esa manera, mientras que Crowle con la sonrisa en los labios, preguntó a sus compañeros "¿Ganamos o perdimos?".

El futbol comienza a tomar otros derroteros que acabarán de cultivar la semilla que los ingleses años antes sembraron con amor. Es el turno para que los extranjeros que deciden quedarse adoptados por el suelo mexicano y los elementos nacidos aquí cosechen los frutos del futbol…

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