Agustín González 'Escopeta'

En mi colaboración anterior, recordé a Fray Pedro de Gubar y me han pedido que hable sobre otros grandes cronistas del futbol. Hoy recuerdo a uno de los pilares de la crónica deportiva, Agustín...

En mi colaboración anterior, recordé a Fray Pedro de Gubar y me han pedido que hable sobre otros grandes cronistas del futbol. Hoy recuerdo a uno de los pilares de la crónica deportiva, Agustín González “Escopeta”. Agustín González nació en Tequila, Jalisco en el año de 1900. Llegó a la ciudad de México y desde pequeño se interesó mucho en los deportes. Apenas tenía 12 años y el futbol lo cautivó de tal manera que decidió irse a probar al equipo que consideraba en aquel tiempo como el más nacionalista: El México, conjunto que entrenaba en San Pedro de los Pinos. Agustín era un jovencito espigado, muy flaco y alto para su edad y cuando se recargaba en la pared con la mano en la cintura, parecía un rifle. Así, sus amigos comenzaron a llamarlo “Escopeta” mote que se llevaría a la tumba. En el México hizo huesos viejos, lo mismo jugaba en la defensa que en la delantera y su disposición era tal que fue de los jugadores más queridos del conjunto. Hacia 1926, “Escopeta” regresó a la tierra que lo vio nacer y se enroló en las filas del Guadalajara, pero tan sólo estuvo ahí dos años, ya que una lesión en la rodilla lo obligó al retiro cuando apenas estaba por cumplir los 28. Sin saber qué hacer de su vida y con la juventud por delante, Agustín fue revolucionario, pulquero, taxista, camionero, boxeador e inclusive torero, pero lo que a él le apasionaba era el futbol y al no poder jugarlo, decidió que tenía que estar de algún modo relacionado con el deporte que tanto le gustaba. Una tarde estaba presenciando un encuentro de futbol como simple aficionado, cuando de una manera curiosa se le presentó la oportunidad de regresar al futbol. Resulta que jugaban el México y el Asturias, el árbitro de apellido Ausín, fue encarado por algunos jugadores por su pésimo arbitraje. Ausín hizo su berrinche y aventando el silbato al suelo, dijo que él no pitaba más y que le hicieran como quisieran. Los jugadores voltearon a las gradas y entre la gente pidieron que alguien los dirigiera. Obviamente eran otros tiempos, esto hoy en día sería más que imposible, pero en aquellos años románticos del futbol mexicano todo podía pasar así que Agustín bajó como alma que lleva el diablo, tomó el silbato del pasto y se puso a arbitrear. Y no lo haría tan mal, porque le aplaudieron y él decidió inscribirse en la Asociación Mexicana de Árbitros de Futbol. Ahora esta era su nueva faceta, la de nazareno. Poco tiempo después, el gusanito por ser entrenador lo llevó a aceptar el cargo de dirigir a dos equipos de la policía: Aztecas y Argos. Este último despuntó tanto que a punto estuvo de ser admitido en la Liga Mayor (hoy Primera División). Probando la faceta de entrenador y con arbitrajes ocasionales, "Escopeta" decide ingresar a la carrera que le daría en verdad fama: la locución deportiva. Esta carrera que inicia por ahí de 1935, no era del todo nueva para él, ya que desde 1924 escribía periodismo deportivo en La Gaceta del Tráfico, solo que aquí, el periodismo no se escribía, se narraba y él lo haría a través de los micrófonos de las estaciones XEYZ y XEFD y en gran forma. Agustín González "Escopeta", tiene el honor de haber transmitido por primera vez un encuentro de México en el extranjero, esto fue en 1938 durante los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá. En 1949, narró el partido entre la Selección Nacional y el Real Madrid, correspondiéndole también el honor de ser el primer locutor deportivo mexicano en narrar futbol desde Europa a nuestro país. En esa ocasión, México perdió con un contundente marcador de 7 goles a 1 y los titulares del diario Marca de Madrid, decían: "LOS MEXICANOS VINIERON CON ESCOPETA PERO SIN PÓLVORA" Esto muestra la popularidad del cronista mexicano en el extranjero, en donde muchas veces se retomaban sus  reseñas, hechas con gran calor humano para conocer algo del futbol mexicano y de los extranjeros que aquí militaban. En 1950 narró junto con Fernando Marcos, el Mundial de Brasil y por él nos enteramos del maracanazo y a partir de ahí se hizo presente en cada una de las siguientes Copas del Mundo. Agustín creó un diario deportivo para la XERH, en donde le dio cabida a un jovencito que prometía mucho: Jorge Sonny Alarcón. Gracias a su iniciativa el 660 de AM se convirtió en una emisora deportiva y Escopeta transmitió por esa estación el Mundial de 1958. Pasó a la XEW y junto con Cristino Lorenzo, de quien hablaré más a profundidad en otra ocasión, creó el programa Comentando el Futbol, que le heredarían a Jesús Domínguez García “Chucho” Domínguez y que hoy en día se sigue transmitiendo en Estadio W los domingos por la  tarde. Atlantista de hueso colorado, le pidió al general Núñez que se hiciera cargo del equipo cuando estaba en crisis económica y gracias a eso el Atlante no desapareció en 1936. El viejo "Escopeta", fue el cronista por excelencia que el aficionado seguía desde sus primeras transmisiones en los años treinta en la radio, sus extraordinarios comentarios en la televisión en cada partido en el Azteca en los años setenta, hasta su muerte en 1985, y por cierto, trabajó hasta el último día de su vida en lo que le gustaba: el futbol. Es por esto que con justa razón se le llamó  "El decano de los cronistas deportivos en México".

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