Cristino Lorenzo

Recordando a otro viejo cronista del futbol mexicano, el día de hoy quiero hablarles de Cristino Lorenzo, uno de los grandes periodistas de nuestro balompié.

Recordando a otro viejo cronista del futbol mexicano, el día de hoy quiero hablarles de Cristino Lorenzo, uno de los grandes periodistas de nuestro balompié. Cristino, español de nacimiento y madridista de cepa, llegó a tierras mexicanas acompañando al Real Madrid que venía realizando una gira internacional. Cristino fungía como supuesto aguador y utilero del conjunto a cuya cabeza se encontraba Santiago Bernabéu. Lorenzo era todo un personaje, grande, robusto y muy simpático, con una gracia natural y una forma de hablar que envolvía y que le hizo ganar tantos amigos. El supuesto utilero, sabía mucho de futbol y de otros deportes y era muy amigo del viejo Bernabéu quien lo invitó a la gira. Cuando llegó a tierras mexicanas, apenas vio los maravillosos paisajes que llenaban el camino de Veracruz a la ciudad de México, y quedó enamorado del país. Sus campos, las calles y avenidas, los edificios coloniales, las montañas… Todo, absolutamente todo impresionó al español que ya no abandonó México y lo convirtió en su país de adopción. Entre los amigos que ganó, estaba el cronista Agustín González “Escopeta” quien sorprendido por todo lo que sabía de futbol, lo llevó a la radio con él y al poco tiempo transmitían juntos los partidos del futbol nacional. Cristino se enamoró del equipo más mexicano de aquellos años: El Atlante, el llamado equipo del pueblo, que tenía en sus filas grandes jugadores surgidos del llano.    Muy pronto, por su estilo jovial y directo, Cristino se convirtió en uno de los periodistas deportivos favoritos entre los aficionados, quienes lo distinguían por su físico, su tremenda voz y sus vistosos lentes de fondo de botella. Al término de los partidos, Cristino Lorenzo y su séquito de seguidores se trasladaban al Café Tupinamba situado en la calle de Bolívar número 44, en donde a través de sus famosas Pláticas del Café Tupinamaba comentaba la jornada deportiva, en especial la futbolística y taurina y era común ver al torero ganador de la tarde o al futbolista del momento llegar a la mesa de Cristino para saludarlo y platicar un momento sobre lo ocurrido. Esto, fue uno de los grandes aciertos de su programa radiofónico, ya que de viva voz los actores de la jornada contaban lo que habían vivido en la cancha o en el redondel y el público se arremolinaba en el famoso recinto cafetalero para pedir un autógrafo o simplemente ver de cerca de sus ídolos. El formato de su programa se convirtió en un ícono que hasta hoy en día es explotado: entrevistas, invitados, regalos a los aficionados y el relato ameno de la jornada deportiva. Uno de los grandes atractivos es que Cristino se acercaba a los comensales y les pedía su opinión, por lo que supo involucrar definitivamente al público que lo seguía cada vez en mayor número. Cristino fue perdiendo poco a poco la vista y se valía de ello para entrar a donde quería, tanto a las juntas en la FMF como en las comidas de los Presidentes de los equipos -sobre todo de su gran amigo Guillermo Cañedo- quienes lo dejaban pasar mientras impedían la entrada de otros periodistas. “Déjenlo, es Cristino, está más ciego que un topo” solían decir y Cristino riendo, recordaría: “Lo que estos señores no sabían o no se daban cuenta es que el estar ciego no significa estar sordo” y así, siempre obtenía las notas exclusivas. Fiel testigo y protagonista en la época romántica del balompié, Cristino vivió la grandiosidad de los Once Hermanos del Necaxa, de los grandes juegos de Casarín, “Trompo” Carreño, el “Diente” Rosas y el “Pirata” Fuente, lo mejor del clásico hispano entre Asturias y España, el Veracruz de los cuarenta y el León de los cincuenta, la entrada del futbol profesional a México, los títulos de su Atlante querido y un sin fin de acontecimientos hoy en día parte de la historia de este país, incluyendo la época dorada del Guadalajara. De las tardes en el Tupinamba, y junto con Escopeta, en los micrófonos de la XEW nació Comentando el Futbol, hoy tan bien dirigido por el gran Chucho Domínguez y de lo cual hice mención en mi colaboración anterior. Cristino Lorenzo, gustaba más de la radio como medio que de la televisión, aunque también en esta tuvo participación, al hacerse cargo de la parte deportiva de Metrópoli, un noticiario de Telesistema Mexicano (hoy Televisa) en donde también participaba Pedro el “Mago” Septién. Debido a su ceguera, le tenían que jalar del pantalón para que supiera si iban a corte o regresaban de él, porque no podía distinguir la seña del floor manager. Las enfermedades que lo aquejaban fueron minando su vida y un día cuando la década de los sesenta se extinguía, lo mismo hizo Cristino Lorenzo y su voz tan querida se apagó de repente...

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