Entre balones y fusiles: ¡Viva la Revolución!

Hace unos días me hicieron una entrevista para El Universal. El tema era futbol y Revolución y conté una anécdota que ahora les comparto con mayor detalle.

Hace unos días me hicieron una entrevista para El Universal. El tema era futbol y Revolución y conté una anécdota que ahora les comparto con mayor detalle.

Son muchos los personajes que han contribuido a que el futbol en México se haya convertido en lo que es, pero son pocos los que han sobresalido ante los demás ya sea por su capacidad, por su amor al deporte, su gusto al futbol o por todas esas cosas juntas. Entre estos podemos mencionar a tres grandes iniciadores de nuestro balompié: Percy C. Clifford, pionero del futbol mexicano como jugador y directivo; Robert J. Blackmore, jugador, Árbitro y primer Presidente de la Liga del futbol mexicano y por supuesto Alfred C. Crowle, gran promotor, entrenador y jugador.

Cuando el Pachuca Athletic Club decidió en 1904 crear un equipo de jóvenes o de lo que hoy en día conocemos como Fuerzas Básicas para que abasteciera al equipo mayor de jugadores, entre estos niños había uno de 13 años llamado Alfred Charles Crowle, que desde sus primeros partidos demostró que estaba hecho de otra pasta, de la pasta de los campeones.

Hijo de ingleses, Alfred jugó por 17 años al futbol en Pachuca y siempre de la mejor manera. De gran clase y disciplinado, era el clásico jugador inglés de fuerza, pulcritud en la cancha y testarudo que siempre buscaba conseguir un gol. Líder indiscutible entre sus compañeros, se convirtió en la bujía del equipo y cuando debutó en el cuadro mayor en 1908, aunque todavía no alcanzaba la mayoría de edad, demostró que en poco tiempo sería pieza fundamental del conjunto.

En las buenas y en las malas, Alfred Charles Crowle sabe sortear los momentos difíciles con humor inglés y tiene la paciencia necesaria para infundir en sus compañeros la sed por el triunfo.

Durante los primeros años de la Revolución, época difícil para viajar a la capital a jugar el certamen de futbol, Crowle los motiva para que sigan adelante y en más de una ocasión consiguió prestados varios automóviles para movilizar al equipo.

En una ocasión, logró que el Pachuca viajara en un camioncito de redilas que consiguió en Santa Gertrudis, pero apretados solo cabían 10 jugadores. Sacando unas pajitas Fred Williams defensa del conjunto tenía que buscar otro medio de transporte. Crowle decidió no dejarlo solo y se dedicaron a buscar unos caballos en los cuales viajaron rumbo a la Ciudad de México. En el trayecto fueron detenidos por un grupo de soldados que pretendieron fusilarlos al pensar que eran gringos. Con mil dificultades y comprobando mediante sus arreos de juego que eran futbolistas del Pachuca consiguieron que los dejaran en libertad algunos kilómetros más adelante, en la sierra.

Lograron que unos campesinos los bajaran en mulas al poblado más cercano y de ahí caminaron y caminaron hasta que llegaron de nueva cuenta a Pachuca.

¡Habían transcurrido seis días y en la ciudad todos estaban preocupados por ellos! William llegó desfallecido y temeroso, mientras Crowle con la sonrisa en la boca preguntó "¿Ganamos o perdimos?".

Alfred C. Crowle se mantuvo en las filas del Pachuca hasta la desaparición en su primer época en 1921. Contribuyó a la obtención de dos campeonatos de Liga y dos Copas Tower.

Al desmantelamiento del equipo, se fue a la capital para aceptar un cargo en la Compañía de Luz y Fuerza del Centro con la promesa del Ingeniero Frasser, Gerente de la Compañía, de ponerlo al frente de un equipo que se estaba gestando.

No fue uno, sino dos los conjuntos: El "Luz y Fuerza" y "El Tranvías" a los cuales prepara. En 1923, decide conjuntamente con Frasser el fundir ambos equipos y nace el Necaxa que él mismo entrenaría por muchos años y que sería bautizado como el de "Los Once Hermanos" por su forma de jugar.

Crowle dirigió en 1935 a la Selección Nacional en los Juegos Centroamericanos de El Salvador, logrando para México el primer título internacional.

Retirado de su cargo de entrenador por determinación propia, fungió como Delegado y llegó a la Presidencia de la Federación Mexicana de Futbol, sirviendo toda su vida al balompié nacional.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas