Una nueva forma de descenso (A 20 años)

Resulta que en los últimos años de la década de los 80, equipos como Atlas y Cruz Azul se vieron cerca de los últimos lugares, muy cerca de ocupar el sitio nada honroso en la tabla.

Resulta que en los últimos años de la década de los 80, equipos como Atlas y Cruz Azul se vieron cerca de los últimos lugares, muy cerca de ocupar el sitio nada honroso en la tabla que tenía como destino final la División de Ascenso y Chivas, América y Pumas, sabían que una mala temporada y todo podía acabar. Preocupados por este hecho, comenzó a fraguarse un plan en la Federación Mexicana de Futbol que de una vez por todas resolviera este problema. La bomba terminó por explotar cuando al término de la Temporada 1989-1990 uno de los decanos del futbol mexicano descendía; el Atlante, con toda su añeja historia ocuparía el último lugar entre 20 equipos e irremediablemente bajaba a la Segunda División. Por si esto fuera poco, en la temporada siguiente, la 1990-1991 el tema del descenso se vio envuelto en una gran polémica. Durante gran parte del torneo Santos e Irapuato luchaban por no quedar en el último lugar de la tabla. Así, llegaron a la última jornada con el Santos con 25 puntos por 26 de los freseros. El Irapuato, jugó el sábado, como estaba establecido en el calendario y perdió 2-0 ante Toluca. Los de la Comarca, en cambio, disputaron su encuentro el domingo y gracias su diferencia de goles, con el empate se salvaban, igualando en puntos al Irapuato, con el ingrediente extra de que su rival, el Morelia, necesitaba del empate para calificar a la Liguilla. Nadie puede decir a ciencia cierta que el partido se haya arreglado, pero lo cierto es que se jugó un espantoso encuentro con pocas llegadas por ambos bandos y tras un 0-0 de sueño, el Santos se salvaba del descenso mientras que Morelia calificaba. Una reunión de dueños no se hizo esperar. Para la Temporada 1991-1992 se determinó que el equipo que bajaría a la Segunda División no sería el que por méritos deportivos lo merecía, tal y como ocurre en casi todo el mundo, sino que lo haría el que en tres torneos tuviera el cociente más bajo, es decir, la menor cantidad de puntos sumando los tres años. A este sistema, mal llamado porcentual, y que fue copiado de Sudamérica, se le sumó el hecho de que los equipos que estuvieran peleando por descender tendrían que jugar el mismo día y a la misma hora, para evitar suspicacias. Curiosamente, aún y con el nuevo sistema, el equipo que descendió fue el mismo que terminó en último lugar en la temporada. Las Cobras de Ciudad Juárez, por lo que el resultado inmediato no fue palpable. Sin embargo, para la temporada siguiente el nuevo sistema se dejó sentir. El Pachuca que recién había regresado a la Primera División, que estrenaba estadio y que invirtió mucho en la nueva plantilla, bajo este nuevo esquema, aún y cuando debajo de ellos se encontraban al término del torneo el Querétaro y Correcaminos, tuvo que abandonar el Máximo Circuito y con la cola entre las patas, regresar a la Segunda División. Los equipos llamados grandes respiraron, el plan parecía funcionar a la perfección. Los equipos de menores recursos no tenían dinero para invertir y si un conjunto fuerte tenía un mal año, con  una fuerte inversión podrían recuperarse al año siguiente; eso por lo menos es lo que se pensaba. En los años siguientes descendieron Querétaro, Correcaminos y TM Gallos Blancos, además de que desapareció la UdeG, quedando la Liga con 18 conjuntos. En la Temporada 1995-1996, sin embargo, uno de los históricos, el Tigres, tras varias malas campañas tocaron fondo en la tabla de cocientes y ni la buena temporada que tuvieron de la mano de Vucetich, que inclusive los llevó a ganar el ya desaparecido torneo de Copa y calificar a la Liguilla, ni la fuerte inversión que se hizo ese año, los pudo salvar y el equipo felino descendió al concluir la temporada. La historia es larga, pero al parecer el candado ha funcionado casi a la perfección, de no ser por este sistema, equipos como Morelia, Pumas, Atlas, Santos, América y Cruz Azul, que han ocupado en último lugar de la tabla, estarán luchando por volver. La cuestión aquí, es que es poco deportivo el asunto. ¿Valen la pena estos candados para mantener en la Primera División a los equipos grandes o que cuentan con mayores recursos? A 20 años, considero que si en verdad se quiere una Liga competitiva, tal y como se planteó en la última reunión de dueños, deberían de tomar medidas que conviertan nuestro futbol en algo más serio y creíble, comenzando con devolverle un campeonato por méritos deportivos y un descenso real, por falta de los mismos.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas