La 'Pantera Rosa' y el 'Bombero'

Hace unos días me enteré del fallecimiento de Darío Miranda y Arpad Fékete.

"PANTERA ROSA" Y "EL BOMBERO"

Hace unos días me enteraba del fallecimiento de Darío Miranda, aquel portero leones que se distinguía por sus lances felinos y, sobre todo, por su suéter rosa con negro. Para quienes no lo vieron jugar, Darío –quien por cierto era sobrino del Cardenal Primado de México Miguel Darío Miranda Gómez- era un portero arrojado, no del tipo espectacular, pero sí del que arriesga el físico con tal de no ver vulnerada su portería. Darío jugó en los equipos León, en donde era una verdadera figura, y Atlas, conjunto en el que permaneció poco tiempo y extrañando el terruño regresó para proseguir su carrera hasta el retiro en 1980 en el conjunto leones. El equipo León tuvo grandes temporadas en la década de los setenta y gran parte de los partidos que se mantuvo en cero, se deben a este personaje. Inclusive, en la temporada 1972-1973 fue uno de los artífices que llevaron al equipo esmeralda a la final en contra del aquel mítico Cruz Azul. Sin embargo, Miranda no pudo jugar el tercer partido de la final debido a una lesión, ya que en una salida, Bustos que entraba peleando el balón, le fracturó tibia y peroné. Dicen los expertos que la salida de “La Pantera Rosa” fue determinante para que el conjunto leones no pudiera conseguir el título. Darío debe su sobrenombre al gran Ángel Fernández. Resulta que el equipo León fue al Distrito Federal para enfrentar al Necaxa. Ya en hotel, Miranda se dio cuenta que no traía consigo el suéter de portero. Pidió permiso al Director Técnico y salió del hotel para conseguir otro con el cual porterear. Como Miranda era muy delgado y de brazos largos, era difícil que algo le quedara. Acudió a una tienda Milano y lo único que encontró de su talla era un suéter rosa con negro, con rayas al frente. No estaba muy seguro y lo pensó y lo pensó durante varios minutos, salió de la tienda y siguió buscando, pero ¡nada! Ya sin ilusiones de encontrar otra prenda, regresó a la tienda pagó los 70 pesos del suéter, mismo que le envolvieron y se regresó al hotel. A nadie le enseñó su “tesoro”, ya que sabía que se burlarían de él. Al día siguiente, enfilaron para el estadio Azteca y ahí, ante miles de aficionados, estrenó, ante el asombro inclusive de sus compañeros y del propio árbitro, su suéter negro con rosa. En una de tantas jugadas, Miranda se aventó por el esférico y Ángel Fernández en su narración vociferaba: ¡Paradón de Darío Miranda ¡suelta el balón! pero se revuelca como pantera y lo rescata... una pantera vestida de rosa ¡Señores, estamos ante La Pantera Rosa del futbol! El apodo hizo gracias y en los periódicos se comentó. A partir de ahí, Darío no volvió a aparecer sin su suéter color de rosa, al cual agregó a manera de escudo, la figura del famoso personaje de caricaturas. Descanse en paz. EL "BOMBERO MAYOR"… Pocos días más tarde, lamentablemente también fallecía otra gloria del futbol mexicano, Don Arpad Fékete. Arpad, nació en Hungría. Jugador internacional por su país, destacó en equipos de Italia y Francia. Una vez retirado, en 1954, comienza a desempeñarse como entrenador. Por azares del destino llegó a Guadalajara en donde convirtió al “ya merito” en un equipo de éxitos. Fékete, de inmedaito se enamoró de la ciudad. En lo deportivo logró darle a las Chivas sus dos primeros títulos de Liga y sentó las bases del Campeonísimo. Técnico de varios equipos, fue campeón también con el Oro en 1963. Dirigió inclusive a la Selección Nacional por un breve período. Sus últimos grandes logros los tuvo con los Pumas, con los cuales obtuvo una Copa México y un Campeón de Campeones. Sin embargo y aún cuando obtuvo títulos importantes, a Arpad Fékete se le conoce más por otros logros. Cuando uno se refiere al “Bombero Mayor”, inmediatamente se asocia al nombre del húngaro, quien logró salvar del descenso inminente a equipos como Jalisco, Atlas, Tecos, Tigres, León e inclusive al Guadalajara. En los ya lejanos años setenta, Fékete era sinónimo de salvación. A Don Arpad tuve la suerte de conocerlo en Guadalajara, en donde residía. Bonachón, gran conversador, era un húngaro-mexicano orgulloso de nuestro país, al cual había adoptado desde hacía más de 45 años y del cual no se cansaba de hablar, siempre para bien. Por cierto que él, fue el primero en mencionar que en Nuevo León existía la mejor afición del mundo, la de los Tigres. Don Arpad Fékete vivió 90 años plenos, felices, siempre al lado de su familia y rodeado de amigos. Un hombre que en el fútbol y en la vida diaria lo dio todo y jamás se ganó a un enemigo. Descanse en paz.

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