Un Santa Claus atlantista

Hace unos días murió un viejo aficionado del Atlante, del que solo conocí su nombre: Antonio 'El Potrotoño'.

Hace unos días murió un viejo aficionado del Atlante, del que solo conocí su nombre: Antonio “El Potrotoño”. Toño, acostumbraba a ir a cada partido del equipo llamado del pueblo. Desde que era un niño, en la década de los cuarenta, cuando el Atlante jugaba en el viejo Parque Asturias de Calzada de Chabacano, cerca de Tlalpan, en donde hoy en día existe un supermercado; pasando por el Estadio Olímpico –hoy llamado Azul- y que por muchos años fue el Estadio Azulgrana; en el de Ciudad Universitaria y en el Azteca. Fueron pocos los encuentros que se perdió. Durante mucho tiempo, Toño ejerció diferentes oficios, desde bolero, mandadero, periodiquero, hasta músico en los camiones, en donde tocaba una desgañitada guitarra para obtener unos pocos pesos. Uno de los oficios que más le gustaban y que sólo podía ejercer un par de semanas al año, era el de Santa Claus en la Alameda. Ahí, ante la delicia de los niños, se dejaba fotografiar mientras los chiquillos le pedían un sinfín de juguetes. Toñito disfrutaba mucho su faceta de Santa, pero el día 24 de diciembre de 1987, justo cuando tenía más trabajo, jugaba su Atlante querido. Mientras pasaban los niños, en una fila que parecía no tener fin, él veía su reloj insistentemente. La hora del partido se acercaba y –por lo visto- no le daría tiempo de llegar al Estadio Azulgrana. Faltaba menos de media hora para que iniciara el encuentro, cuando decidió que hasta ahí había llegado. Se despidió argumentando que tenía que ir a recorrer el mundo entregando regalos. Por la hora, ya no había tiempo de cambiarse y así, decididamente marchó al partido. Abordó el metro y un pesero y por fin llegó a su destino. Ahí, se encontró con una sorpresa. No lo dejaban entrar vestido de Santa Claus. Al parecer, la señorita de la puerta no creía en tan singular personaje, porque le impedía el paso argumentando que quién sabe qué escondía en el fenomenal traje. Tras una agria discusión, y dejarse revisar, por fin Toño accedió al partido cuando éste ya había iniciado. Jugaban Atlante e Irapuato en la Fecha 16 del Torneo 1986-1987. Toñito, acostumbraba ver los encuentros acompañado siempre de unas chelas, que le daban mayor ambiente al partido, pero aquella tarde, se topó con un gran dilema. Al pedir una cerveza vio cómo las miradas de varios niños se posaban sobre él y por primera vez, decidió no dar ni un sorbo a la espumeante bebida, aunque esta parecía llamarlo una y otra vez. ¡Jamás había visto un partido sobrio! Pero, no había porqué desilusionar a los chiquillos y mejor pidió unos refrescos. Tampoco pudo ponerse a gritar e injuriar al árbitro como acostumbraba, por la misma razón ¡Los niños! Y se tragó cada una de las palabras que tenía previstas para el nazareno. El Atlante venía de perder por goliza ante el Atlas y Toñito le pidió a Dios: “Ya que no puedo tomar ni mentar madres, por lo menos que gane mi Atlante”. Y el milagro se le cumplió… Con una gran actuación de Eduardo Moses y Enrique López Zarza, quienes llenaron de balones a los delanteros, el Atlante ganó 4-1 a los freseros. Los goles fueron de David Luna, Félix Cruz, Efraín Barroso y Rafael Chávez Carretero, mientras que por el Irapuato descontó Eugenio Constantino. Toño agradeció el milagro navideño y marchó a su casa para tener –como nunca- una cena navideña completamente sobrio, ya que aquella noche decidió tampoco tomar una gota de alcohol en agradecimiento por el triunfo logrado por sus Potros de Hierro, algo que su familia vio como el gran regalo que Santa Toño les daba en aquella noche de paz. Antonio siguió a su Atlante querido por varios años, incluyendo aquellos viajes largos desde el centro de la ciudad hasta Neza, cuando el quipo decidió jugar allá. Solo se resignó a verlos por la televisión cuando marcharon a Cancún y justo ese año salieron Campeones. Con más de 8 décadas encima, Toñito murió. Descanse en paz el gran “Potrotoño” Dedicado a Leo Eduardo Mendoza. Síganme en Twitter @CarlosCalderonC

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