Una de fut, tenis y basquet ¡La primer salida al mundo!

Corría el año de 1922, eran los últimos días del año y el América recibía la invitación del embajador mexicano en Guatemala, Juan de Dios Bojórquez, a una justa deportiva.

Corría el año de 1922, eran los últimos días del año y el América, compuesto en ese entonces por puros  jugadores nacionales, recibía la invitación del embajador mexicano en Guatemala, Juan de Dios Bojórquez, quien era fiel seguidor del equipo azulcrema, a una justa deportiva.

Era la primera vez que el futbol mexicano jugaría en el extranjero, por lo que no se trataba de cualquier cosa.

El viaje se realizó en ferrocarril. El tren salió de la vieja estación Colonia -que se encontraba en donde hoy en día está el Monumento a la Madre- los jugadores abordaron el Pullman “Aguascalientes”, con la sorpresa de que también iban dos tenistas: Félix del Canto y Mariano Lozano.

Para este viaje el América pidió dos refuerzos, viejos conocidos del club: Guillermo “Nene” Romero y Garza Ramos, quienes jugaban en el Club México.

El América iba con sus titulares: Nacho de la Garza, Rafael Garza Gutiérrez “Record”, Pedro “Perico” Legorreta, Enrique “La Matona” Esquivel, Horacio Ortiz, Carlos Garcés, Adeodato López, Manuel “Güero” Yáñez, Guillermo Márquez “El Marqués” Acuña, Juan Terrazas, Alfredo “Fofo” García Besné, Francisco “El Camión” Enríquez, Juan Andrade Pradillo y Ernesto Sota; acompañados por el profesor Adolfo Frías Beltrán, como Jefe de la Delegación y el famoso Dr. “El Camote” Izquierdo. El recorrido duró varios días, desde la ciudad de México hasta el Suchiate, para luego cruzar en Pangas.

Durante el viaje –como ya se los he contado en otras colaboraciones- Carlos Garcés, mediocampista del equipo, propuso inventar un nuevo himno deportivo y de ahí surgió el famoso “¡Sikiti Bum a la Bim Bom Bam! 

Resulta que por la noche, en pleno ferrocarril, entre el tramo de Matías Romero a Jesús Carranza, el Pullman iba muy despacio y Garcés, recargado en la ventanilla, escuchaba el ruido que hacía el tren, se oía un “sikiti-sikiti” y de ahí le nació la idea.

Despertó a algunos de sus compañeros y entre varias propuestas, surgió el “bim bom ba” que completaba el nuevo himno de guerra que durante décadas se escucharía en canchas mexicanas, dejando a un lado el tradicional inglés “¡Hip-Hip-Hurra!”.

Pues bien, los americanistas que iban a representar al futbol mexicano por primera vez en el extranjero, pasaron la noche de año nuevo a bordo del tren, celebrando la llegada de 1923.

El año fue recibido justamente con el nuevo himno entre risas y abrazos. Al día siguiente llegaron a Guatemala y los llevaron a Palacio Nacional a conocer al Presidente, el general Orellana. Ahí, ante él y el embajador Bojorquez, entonaron su cántico nuevo:

¡SIKITIBUM, A LA BIM BOM BAM, A LA BIO, A LA BAO, A LA BIM, BOM, BAM AMÉRICA, AMÉRICA, RARARA…!

El canto fue la gran novedad, por todos lados lo practicaban y hasta uno que otro distraído guatemalteco  se lo aprendió. Aquel 1 de enero de 1923 América derrotó a la Selección formada por los jugadores más representativos de la  capital chapina 3-2. Celebraron con la porra y hasta el embajador se unió.

De ahí, el equipo fue llevado a Quetzaltenango, en un viaje a través de las montañas en lujosos autos Hudson que el gobierno guatemalteco puso a su disposición.

En Quetzaltenango los recibieron con cohetes y comilona incluida. En esta ocasión se perdió 2-1. Parece que el baile, el revolcado, el estofado de gallina, los chuchitos y la pilotada hicieron estragos.

Mientras tanto, en tenis, los mexicanos daban cuenta de los chapines con facilidad.

De regreso a la capital, jugaron un tercer encuentro que ganaron los americanistas. Al término del partido, se encontraron con una novedad: debían jugar un encuentro de basquetbol ante un verdadero equipo de ese deporte.

¡Claro, querían poner a mano los triunfos, aunque fuera con basquetbol!

Los futbolistas del América se pusieron de acuerdo en quien jugaría. Varios de ellos practicaban en el Club Unión diversos deportes, por lo que no hubo mayor problema. El Jefe de la Delegación, Adolfo Frías Beltrán, el Dr. Izquierdo, Carlos Garcés, Nacho de la Garza y el tenista del Canto, fueron los elegidos… ¡Y ganaron!

El ¡SIKITIBUM, A LA BIM BOM BAM! Se dejó escuchar una vez más.

En el regreso a México, “Récord” envió por telégrafo el nuevo himno deportivo y cuando llegaron a la estación Colonia, fueron recibidos por el mismo, por un grupo de fieles seguidores encabezados por las hermanas de Germán Núñez Cortina, primeras aficionadas al América.

Como dato curioso, años después cuando nos visitó el MTK de Hungría, les pareció tan genial el canto, que se lo aprendieron y lo adaptaron a su idioma, pero bueno, esa es otra anécdota digna de ser contada.

Hoy, nos quedamos con los primeros encuentros internacionales de futbol, tenis y básquet, de un equipo compuesto, en su mayoría, por futbolistas mexicanos de estirpe americanista.

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