Las Fiestas del Centenario

En el centenario del inicio de la Independencia de México se incluyó una justa deportiva entre los festejos de aquella época.

Estamos celebrando un año más de las fiestas del inicio de nuestra Independencia. Aquellos momentos aciagos, en los que la patria no existía y un puñado de hombres encabezados, entre otros, por Miguel Hidalgo, decidieron romper con el cascarón español para dar paso a lo que hoy es México. La lucha duró varios años, de 1810 y hasta 1821, año en el que por fin se logró el reconocimiento por parte de España de que México era un país independiente. En 1910, Porfirio Díaz celebraba con bombo y platillos una centuria del inicio de  la gesta, mientras que en 1921, Álvaro Obregón, Presidente emanado de la Revolución, para no quedarse atrás, conmemoraría los 100 años de la culminación de la lucha armada. Este acontecimiento, por si solo loable, trajo entre otros festejos uno que nos interesa de sobremanera a aquellos que nos gusta la historia del futbol mexicano. Ante los diversos festejos, que incluyeron cambiarle el nombre a todas las cuadras del centro histórico para que adoptaran los nombres de países latinoamericanos, tal y como hoy las conocemos, también se incluyó una justa deportiva. Obregón, fanático del beisbol -el cual gustaba de seguir en su natal Sonora- no se cerró a su gusto y dejó en manos del que llegaría a ser gran escritor y periodista, Martín Luis Guzmán, la decisión de organizar el evento con el que considerara el deporte de mayor impacto entre la sociedad. Guzmán, no lo pensó dos veces, su gusto por el futbol lo llevó a elegir éste. En la Ciudad de México, por aquel entonces, se jugaba la Liga Mexicana de Football Amateur Association, lo que en línea directa es la actual Primera División. En ella, participaban equipos de la capital y el Pachuca, decano del futbol nacional. Cabe mencionar, que en estos años, la Liga Amateur se había dividido. Un problema de directivos, tras la muerte de un aficionado en un partido del Club España en 1919, hizo que algunos equipos se separaran y se crearan dos Ligas, la Mexicana: en donde compiten Asturias, Pachuca, Germania, México FC, Morelos y el Deportivo Internacional y la Liga Nacional: Creada por el España, que invita al América, Reforma Atlhetic Club, Amicale Française y el Luz y Fuerza, que era un conjunto de la Compañía de Luz y que es el antecedente del Necaxa. Por tanto, la idea de Martín Luis Guzmán, de jugar un torneo de futbol en donde se involucraran a las dos Ligas, más los equipos más representativos de la mal llamada “Provincia”, hicieron de éste el Primer Campeonato Nacional en la historia del futbol mexicano. Participaron Atlas y Guadalajara por Jalisco; ADO, Iberia y Veracruz del puerto jarocho; Pachuca, Morelos, y por la capital: Reforma Athletic Club, Real Club España, Asturias, América, México, L’Amicale Française, el Luz y Fuerza y el Germania. Los partidos lucieron llenos impresionantes y visitantes de diversos países asistieron a los encuentros. Los aficionados se deleitaron por tener en la capital a los equipos más importantes de las llamadas Ligas regionales. El torneo se jugó a eliminación directa, salvo el Pachuca, el que avanzó directamente a la segunda ronda como reconocimiento por ser el equipo pionero de nuestro futbol. Los partidos se fueron dando y la consigna era de que dos equipos mexicanos llegaran a la final, para celebrar como se merece los cien años de la consumación de la Independencia, sin embargo, en la primera ronda quedaron en el camino América, el México, Guadalajara, ADO, Luz y Fuerza y Morelos, además del Germania, de la colonia alemana. De los sobrevivientes la segunda ronda, los mexicanos cayeron ante los equipos de las colonias extranjeras, sobreviviendo tan sólo el Atlas, que quedó junto con el Real Club España, Asturias y L’Amicale Française. En la tercera ronda, el Atlas no pudo salvaguardar el honor mexicano y cayó derrotado por el España, mientras el cuadro de la colonia francesa, sucumbía ante el Asturias. Así, la final de un torneo hecho para celebrar la Consumación de Independencia, fue jugado increiblemente por dos escuadras representantes de los españoles. El Real Club España y el Asturias. Ante el temor de que algo sucediera, por el recalcitrante nacionalismo de algunos aficionados, se hizo una revisión en el último partido, evitando que se pasaran armas al estadio. La rivalidad creada entre los conjuntos identificados con la colonia española y los de esencia popular, alimentó la épica de las canchas, convirtiendo a este deporte en un elemento más del imaginario de lo esencialmente nacionalista El encuentro final se jugó el 25 de septiembre de 1921, imponiéndose 2-0 el Real Club España. En las tribunas, se escuchaban aplausos, pero también gritos en contra, sobresaliendo en las tribunas de sol un ¡Mueran los Gachupines!, lanzado por enardecidos mexicanos, que veían esto como una afrenta, cuando tan sólo se trataba de un partido de futbol. El trofeo, donado por el Presidente de la República, tiene desde entonces un lugar de honor en la sala de trofeos del Club España, en donde puede ser visto hasta el día de hoy, como parte de nuestro futbol, como parte de nuestra historia.

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